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sábado, 13 de junio de 2015

Dime cómo haces y te diré qué quieres (Marx, Deleuze, Foucault... y Marx otra vez).



Apuntes de mi intervención en el encuentro intitulado «Precursores sombríos para otro(s) mundo(s) de posibles: prácticas, subjetividades, teorías», realizado el martes 19 de mayo de 2015 en el marco del Seminario gratuito Deleuze-Foucault 2015 que, organizado por el colectivo Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea, se llevó a cabo en la Biblioteca Popular Eduardo Martedí (Pasco 555, CABA). El encuentro consisitió en una mesa colectiva que compusimos Juan Salzano, Martín Jouer y yo, seguida de una extensa conversación entre todxs lxs asistentes.


0. Partimos de un hecho actual: el capitalismo. En el stop motion realizado por el colectivo Moi non pluspara este encuentro se escucha al Sub Marcos decir que el capitalismo se basa en la propiedad privada de los medios de producción, circulación y consumo. Y que no es sólo eso, pues la lógica del capital invade la totalidad de nuestras vidas cotidianas. Claro que, aun si fuera «sólo eso», tendríamos ya razón suficiente para querer destruirlo reemplazándolo por otra cosa. «Otra cosa» que no sabemos exhaustivamente qué es, pero sí sabemos qué no queremos que sea: se trata de emanciparnos como humanidad de toda relación de explotación y además se trata de liberarnos de toda relación de opresión (económica, sexual, de género, etaria, por mistificación, étnica, etc.), tanto las que son y las que fueron como las que vendrán.


1. Enfrentados a la tarea de destruir toda relación social de explotación y de opresión construyendo en su lugar relaciones sociales emancipatorias, la pregunta puede sonar dogmática: ¿Qué hacer? En lo inmediato, lo que haremos será desintegrar esa pregunta en otras tres: ¿quiénes?, ¿para qué? y ¿cómo? Esto es: pregunta por el sujeto o agente de la transformación en sentido emancipatorio [1]; pregunta por la finalidad o programa de esa transformación; y pregunta por las prácticas o la forma de organización. Las organizaciones que se reivindican revolucionarias suelen debatir en relación a las dos primeras preguntas (el sujeto puede ser campesino, indígena, fabril, desocupado, obrero-estudiantil, más o menos privilegiado, etc.; los objetivos, variar entre sí y/o en las etapas de su cumplimiento, etc.) mientras deja intacta la tercera porque el Partido la habría respondido con éxito en octubre de 1917. El problema es que precisamente la pregunta por el cómo, la pregunta por las prácticas, es la pregunta por la relación característica de la organización política: ahí –en y por esa relación– se subjetiva al presunto agente (individual y colectivo o, si se quiere, transindividual o transversal) de la emancipación.

2. Este problema ya era expreso en la I° Internacional (1864) y tuvo su despliegue práctico durante la Comuna de París (1871), la Guerra Civil Española (1936), la Revolución Húngara (1956), etc., pero nos interesa la modalidad de su emergencia en el mayo francés de 1968 porque este seminario se intitula «Deleuze-Foucault». Y fue mayo del 68 lo que empujó a Deleuze y a Foucault a estudiar dos objetos que no eran centrales en sus investigaciones hasta entonces: deseo y poder. En libros, esto quiere decir: El Anti-Edipo (Capitalismo y esquizofrenia I), escrito junto a Félix Guattari y publicado en 1972; y Vigilar y castigar (El nacimiento de la prisión), expresamente apoyado en El Anti-Edipo [2] y aparecido en 1975.

3. El Anti-Edipo presenta dos líneas de crítica teórica: crítica social a la familia privatizada como código hegemónico de inscripción de las conductas individuales y crítica política al sistema de explotación capitalista y sus modos de subjetivación mistificantes. Y una línea de crítica práctica: la crítica transversal dirigida al psicoanálisis, que apunta a ampliar y profundizar el conjunto de aportes teóricos y prácticos del psicoanálisis, conectando ese conjunto con otros campos del conocimiento y de la praxis militante hacia una «clínica universal» inseparable de una revolución socialista a escala mundial. Por eso las tareas positivas del esquizoanálisis tendrán dos blancos privilegiados: los grupos militantes y las relaciones amorosas. «Los revolucionarios a menudo olvidan, o no les gusta reconocer, que se quiere y hace la revolución por deseo, no por deber. Aquí como en todas partes el concepto de ideología es un concepto execrable que oculta los verdaderos problemas, siempre de naturaleza organizativa.» [3] El problema estriba en cómo nos organizamos, mediante cuáles relaciones llevamos a cabo cuáles prácticas.

4. Vigilar y castigar da por sentada «la tesis general de que en nuestras sociedades hay que situar los sistemas punitivos en cierta "economía política" del cuerpo» [4]. Esta economía política del cuerpo consiste en constituirlo como fuerza de trabajo en un sistema de sujeción [5]. El análisis de este sistema es lo que Foucault llama «microfísica del poder», análisis que corre paralelo a la microfísica del deseo enEl Anti-Edipo [6]. El estudio sobre la prisión y el panoptismo como modelo permite a Foucault afirmar que en la base de nuestras sociedades no está el contrato social sino la estrategia militar [7]: «La vigilancia pasa a ser un operador económico decisivo, en la medida en que es a la vez una pieza interna en el aparato de producción y un engranaje especificado del poder disciplinario.» [8] De manera que el problema, para este libro y lo que me ocupa, estriba en esa construcción cotidiana de una sociedad de vigilantes para la acumulación de capital.

5. A partir de El Anti-Edipo y Vigilar y castigar, el problema del cómo incorpora la microfísica del poder y el análisis del deseo como perspectivas críticas que permiten advertir fascismos y vigilancias en el seno de las propias organizaciones políticas y relaciones afectivas. De ahí las críticas contra las unidades identitarias y los centros directivos. De ahí, como respuestas prácticas, los rasgos comunes a ciertas organizaciones «de nuevo tipo»: horizontalidad; descentralización; coordinación; redes; unidad de la deliberación y la ejecución (autonomía); énfasis en la producción; pluralismo; democracia directa; finitud y mortalidad de los grupos; presuposición recíproca tanto de medios y fines, como de táctica reivindicativa y estrategia antagonista [9]. Aquí es donde esas obras confluyen con la crítica de la economía política.

6. En el stop motion que vimos entre los puntos 0 y 1 de este escrito escuchamos al Sub Marcos decir que no intercambiamos mercancías y capitales sino algo mucho más peligroso: experiencias, apoyos mutuos, historias. Las experiencias en las que he participado y participo tienen hoy sus lugares de reflexión y acción en el Nodo (www.nodocoorganizacion.com.ar), La Colectiva Radio(www.lacolectiva.org.ar), las revistas Dialéktica (www.revistadialektica.com.ar) y Amartillazos(www.revistaamartillazos.wordpress.com) y una serie de nueve o diez grupos de estudio gratuitos de los que menciono estos dos: el Taller de lectura de la obra de Deleuze (www.tlodeleuze.blogspot.com) y el Taller de lectura de El Anti-Edipo (www.elantiedipo.blogspot.com). Estas son las experiencias que pongo a consideración colectiva, en este seminario, para evaluar qué grado de importancia pueden tener «Deleuze y Foucault» para la política, aquí y ahora.


Mariano Alberto Repossi,
5 de junio de 2015.













[1] Es importante aclarar que el sentido del cambio o de la transformación es emancipatorio o libertario, porque si no las palabras «cambio» y «transformación» quedan tan indeterminadas que pueden servir a cualquier causa. Quiero decir que todo siempre puede cambiar o ser transformado para peor.

[2] Tras enlistar las cuatro reglas generales a las que obedece Vigilar y castigar, Foucault aclara: «Pero no tengo la pretensión de ser el primero que ha trabajado en esta dirección» y coloca esta nota al pie de página: «De todos modos, no podría ponderar por referencias o citas lo que este libro debe a G. Deleuze y al trabajo hecho por éste con F. Guattari.» Foucault, M., Vigilar y castigar (El nacimiento de la prisión), trad. Aurelio Garzón del Camino, Buenos Aires, Siglo xxi, 1989, p. 31.

[3] Deleuze, G. y Guattari, F., El Anti-Edipo (Capitalismo y esquizofrenia I), trad. Francisco Monge, Buenos Aires, Paidós, 1995, p 355. Ver también las pp. 110, 262, 323, 355-6, 358, 412-3.

[4] Vigilar y castigar, ed. cit., p. 32.

[5] Vigilar y castigar, ed. cit., pp. 32-3: «el cuerpo, en buena parte, está imbuido de relaciones de poder y de dominación, como fuerza de producción; pero en cambio, su constitución como fuerza de trabajo sólo es posible si se halla prendido en un sistema de sujeción [...]. El cuerpo sólo se convierte en fuerza útil cuando es a la vez cuerpo productivo y cuerpo sometido.» Ver también pp. 142, 146, 179-80, 224.

[6] El Anti-Edipo, ed. cit., pp. 189, 289, 293, 295, 299, 408.

[7] «Los historiadores de las ideas atribuyen fácilmente a los filósofos y a los juristas del siglo xviii el sueño de una sociedad perfecta; pero ha habido también un sueño militar de la sociedad; su referencia fundamental se hallaba no en el estado de naturaleza, sino en los engranajes cuidadosamente subordinados de una máquina, no en el contrato primitivo, sino en las coerciones permanentes, no en los derechos fundamentales, sino en la educación y formación indefinidamente progresivos, no en la voluntad general, sino en la docilidad automática.» Vigilar y castigar, ed. cit., p. 173.

[8] Vigilar y castigar, ed. cit., p. 180. Foucault reenvía entonces al análisis marxiano de la cooperación en el primer libro de El Capital (Crítica de la economía política).

[9] Por supuesto que estas organizaciones –si no queremos dedicar todos nuestros tiempos y energías a la persecución de efectos en lugar destinar algunas a atacar causas– no deben perder de vista el hecho actual del cual partimos: el capitalismo como razón suficiente de nuestro querer destruirlo, sustituyéndolo por relaciones sociales emancipatorias. Que Marx sea el autor central tanto en El Anti-Edipo como en Vigilar y castigar no es azar. (Y que Foucault y Deleuze no militaran su cotidianeidad laboral es una limitación de ellos que no tenemos por qué asumir como nuestra: si tomamos en serio mi chiste y su relación con el inconsciente, «cómo hacían» Deleuze y Foucault –con y más acá de sus escritos– es un índice de «qué querían».) El hecho indudable de que la táctica reivindicativa (luchar por la ampliación de derechos, por garantizar la venta de nuestra fuerza de trabajo, por incrementar nuestros salarios, por salud, educación, vivienda y seguridad estatales garantizadas, por la participación creciente en las instituciones burguesas de gobierno, etc.) sea necesaria no hace que sea suficiente: si la estrategia no apunta a abolir toda explotación y toda opresión, entonces apunta a cambiar algo para que nada cambie.

jueves, 4 de junio de 2015

Forra del orto


Por Juan Solá


"Forra del orto" pensé cuando la piba que iba de pie frente a mi en el subte se corrió de lugar al notar que me había parado atrás de ella. "Forra del orto" pensé cuando la mina cruzó la calle al verme venir en la oscuridad, la otra noche. "Forra del orto" murmuré entre dientes cuando la flaca se negó de mala manera a que la ayudara a bajar del bondi lleno, aún cuando yo se lo había ofrecido con toda la amabilidad del mundo.

Forras del orto, perdónenme. Yo no quise ser hombre, salí así. Forras del orto, perdónennos a todos. Perdónennos por ese miedo que les aparece cada vez que salen a la calle y se cruzan con un hombre, como yo, que las apoya en el subte, o que las agrede verbalmente en una cortada vacía, o que les toca el culo en el bondi.

Por favor, no me tengan miedo. Yo no les quiero tocar el culo ni decirles guarangadas.

Pero cómo podrían confiar en un extraño, claro, si todos los días las manosean sus tíos y las violan sus padrastros. ¿Cómo no tenerle miedo a un extraño si todos los días las matan sus novios? ¿Cómo no mandar a la puta a un desconocido que se para a sus espaldas si todos los días sus maridos las cagan a piñas de frente? ¿Cómo no tenerle miedo a un extraño que las ayuda a bajar del bondi si todos los días las chorean y de paso les tocan las tetas?

A mí no me van a matar por contestarle mal a mi marido, ni me van a tocar el culo cuando baje del bondi lleno, ni me van a pedir que muestre la tanguita cuando camine por una calle oscura. Yo no sé qué significa vivir con eso. Yo soy hombre, uno de esos que se crió en los noventa, mirando por la tele cómo Olmedo manoseaba adolescentes, cómo Francella quería cogerse a una colegiala pero le daba culpa porque era menor de edad y eso nos hacía reír a todos, y lo festejábamos. Yo me crié con un Sofovich que trataba de pelotudas a las secretarias y con un Rial que le decía a Beatriz Salomón que el problema no era la infidelidad, sino que el marido la haya cagado con un travesti. Porque eso es de puto. El macho bien macho te caga con otra mina, por supuesto.

A mí me hicieron creer que mi mamá iba a ser mucho más feliz si le compraba una multiprocesadora Ultracomb modernísima y que mi hermana tenía que hacer una fiesta de quince con un vestido enorme, porque eso hacen las mujeres. Por suerte nada de eso funcionó. A mí vieja no le gustan los electrodomésticos, le gustan los libros. A mi hermana no le gustan los vestidos, le gustan las camisas. Y a mí no me gusta que me tengan miedo por ser varón. Ni en el subte, ni en una calle oscura, ni en un bondi lleno. No lo voy a tolerar.

A lo mejor te parezca que todo este asunto feminista que te tiene las bolas llenas no tiene nada que ver con vos. Porque viste cómo son las minas, campeón, son todas unas histéricas de mierda, incapaces de quedarse en casa, como corresponde, a maquillarse los ojos morados. Porque algo habrán hecho para que les peguemos. Hay que ver qué tan larga era la pollera de la putita que violaron la otra siesta y cuántas noches a la semana salía a bailar la zorrita esa que el novio cagó a trompadas. Siento contradecirte, amigo, pero esto también tiene que ver con vos.

Salí a marchar, si sos macho. Por tu vieja, por tu hermana, por tu hija. Salí a marchar, si sos macho, para que las pibas no te tengan más miedo si las cruzás a la noche en una calle vacía. Salí a pelear si sos macho. Ayudá a cambiar la historia si sos macho. Sé un San Martín moderno si sos macho, que si la libertad no es para todos, entonces no alcanza. Que si la libertad no es para todos, no es libertad, es márketing."



http://www.teleemoslasnoticias.com/es/articulo/41707/Femicidios-Un-chaqueno-revoluciono-las-redes-sociales-con-su-reflexion

martes, 2 de junio de 2015

Un alcoholímetro para las mujeres de la Antigua Roma

esde los orígenes de Roma, las mujeres tenían prohibido beber vino y la obligación de besar en la boca al marido. Ambas, prohibición y obligación, estaban directamente relacionadas y tenían que ver con el ius osculi, el alcoholímetro de la época.
Por medio del ius osculi (derecho al beso), el marido besaba en la boca a su esposa para comprobar si había bebido vino. Excepto el supuesto de que el vino consumido fuese prescrito por un médico, porque el vino también se utilizaba con fines medicinales, el castigo que recibiría la esposa que hubiese dado positivo era una paliza, el repudio e incluso la muerte. Este último caso lo cita el historiador Valerio Máximo (siglo I) cuando relata la historia de un tal Mecenio que mató a palos a su mujer por beber vino. Fue un caso sonado en la sociedad romana de la época, pero no por haberla matado, a lo que tenía derecho, sino por el método utilizado. Según Plinio el Viejo, las mujeres condenadas por este tipo de “delito”, equiparable al de adulterio, debían ser encerradas en una habitación de la casa y dejarlas morir por inanición, tal y como se hizo con la esposa que robó a su marido las llaves de la bodega donde guardaba el vino. Aun así, como sólo se equivocó en la forma, su caso fue, como diríamos hoy, sobreseído.
La esposa acusada podía pedir el “contranálisis” que, lamentablemente para ella, corría a cargo de los parientes de la parte acusadora. La esposa debía echar el aliento a los familiares del marido que, seguramente, confirmarían su positivo. Retomando la historia Mecenio, el comentario de Valerio Máximo de esta historia “justificaba” el porqué de castigar este delito: Cualquier mujer que esté ávida de vino cierra la puerta a la virtud y la abre a todos los vicios.


Cómo calcular la distancia con el dedo pulgar

En la era de los smartphones, gps y demás inventos que nos ayudan a guiarnos en la montaña, puede resultar raro rescatar el antiguo método de medir la distancia con el dedo pulgar, pero la verdad es que aun siendo un método aproximativo no exacto,resulta sorprendentemente rápido y útil cuando queremos calcular cualquier distanciaentre nosotros y un objetivo en línea recta.



Lo primero es seleccionar el punto u objeto sobre el que queremos medir la distancia, luego con la mano empuñada y el dedo pulgar levantado, extendemos el brazo izquierdo, cerramos el ojo derecho y mirando por el izquierdo, hacemos coincidir el borde izquierdo del objeto sobre el borde derecho de nuestro dedo pulgar, con lo que habremos creado un primer eje visual. Ahora es importante no movernos, manteniendo la misma posición, cerramos el ojo izquierdo y abrimos el derecho. Con esto obtenemos un desplazamiento del pulgar hacia la izquierda y con ello un segundo eje visual.



Pues bien, en el plano horizontal, la distancia entre el objeto y el segundo eje visual que pasa por el borde derecho de nuestro dedo pulgar, nos dará una distancia aproximada que tendremos que calcular en base a una estimación. Esa distancia, multiplicada por diez, es la distancia en línea recta entre nosotros y el objeto o punto inicial


http://www.020mag.com/noticias/6228/como-calcular-la-distancia-con-el-dedo-pulgar

lunes, 1 de junio de 2015

4 trucos psicológicos que puedes probar en cualquier momento

Aquí no vamos a convertirte en un Jedi que manipule las ideas de personas de “mente débil” haciendo uso de la Fuerza, pero sí te vamos a enseñar algunos trucos de la psicología inversa para que tengas influencia sobre las personas que te rodean.
poder vencidas
Una publicación en Quora, una red social de preguntas y respuestas, ofrece diversostrucos psicológicos. Dale un vistazo a estos cuatro que puedes probar con tus amigos cuando quieras.

1 – Falso mentiroso.

Hay muchas formas de lograr que las personas crean que mientes muy mal o que mientes mucho. Sí, parece un poco extraño, pero funciona.
Si logras convencer a las personas de que eres un mal mentiroso, casi siempre van a creer en ti. Después de todo, en teoría, siempre lograrán darse cuenta cuando intentes jugarles mal – eres tan transparente. Pero sabes que no es así y entonces podrás pasar por el valle de las mentiras totalmente ileso.
Y si eres un mentiroso empedernido, al punto de que las personas ya no crean en ti, puedes decir “falsas mentiras” y alterar las decisiones de las personas. Piensa en ello, los demás siempre creerán que estás mintiendo. Imagina la escena: alguien entra en tu habitación sorpresivamente y pregunta lo que estás haciendo y rápidamente respondes: “viendo pornografía”. Aunque sea verdad, van a dudarlo porqué eres un ser mentiroso.

2 – Psicología inversa.

Un clásico. Algunas personas tienen un ego bastante débil y fácilmente pueden ser manipuladas usando psicología – el mayor ejemplo son los niños. Basta con que digas lo contrario a lo que realmente quieres que hagan y harán exactamente eso que le dices. ¿Parece confuso? Vamos al ejemplo.
Deseas que un compañero limpie el baño. Durante un tiempo debes decirle que el baño está asqueroso y después atacar con un “tu ganas, no limpies el baño. Quiero que todos sepan lo cerdo que eres”. Probablemente tu compañero se sentirá culpable y coaccionado a hacer lo contrario de lo que le dices. Si quieres ser más eficaz, en este caso, todavía puedes agregar “nunca vas a limpiar el baño tan bien como lo hago yo”.
Otra forma de usar psicología inversa es pedir a alguien que no haga aquello que quieres que se haga. Por ejemplo: “por nada del mundo te vayas a comer mi papas”. No ofrezcas motivos del porqué, pues el misterio instigará aún más a la persona. Recomendación: no suele funcionar si la tarea es desagradable, como “no limpies tu cuarto”.

3 – Ilusión de la elección.

Es un clásico de la publicidad. Es posible hacer que alguien tome determinada decisión ofreciendo a la persona la ilusión de que tiene el poder de elegir. Para ayudar a visualizar el concepto, aquí está un ejemplo bastante usado en la industria alimenticia:
Una cadena de comida rápida ofrece tres tamaños diferentes de papas fritas. La pequeña cuesta $15, y la caja tamaño medio $17. Si tuvieras esas dos opciones y el criterio principal de la elección fuera el precio, seguramente nos inclinaríamos por la primera opción. Pero, para vender más, existe una tercera opción: papás grandes por $18. Ahora vale más la pena comprar las grandes, ¿no es así? Después de todo apenas y cuesta 1 peso más que las tamaño medio. Aunque, a fin de cuentas, estés gastando más de lo que pretendías.

4 – Gestos contagiosos.

En un grupo de personas, algunas acostumbran a seguir el lenguaje corporal de otras. ¿Lo dudas? Haz alguno de estos ejemplos para probar la teoría y divertirte.
Mira hacia arriba. Si hay alguien que tenga su atención en ti, seguramente terminará mirando hacia arriba.
El bostezo es otro gesto contagioso. Intenta bostezar a propósito mientras conversas con alguien y ve como sucede la magia.
Una forma de saber si la persona con quien conversas está interesada en lo que estás diciendo es cruzar los brazos. Si el gesto es retribuido, seguramente está interesada.

Para conseguir una versión offline del blog

Esta mañana, a solicitud de un compañero que quería mostrar una versión de su blog en una ubicación en la que no dispone de conexión a Internet (no me ha dado más detalles del caso, ni tampoco yo se los he pedido), he estado investigando sobre las diferentes soluciones que permiten obtener dicho objetivo. Las expondré a continuación, de forma más bien sumaria, porque existen muchísimas variaciones, permutaciones y combinaciones a partir de los tres grandes grupos de opciones posibles.
1. Generar una versión documental del blog.
La operación consiste en volcar el contenido de un blog a un formato documental –normalmente PDF– que pueda leerse sin conexión a Internet. Es obvio que tal solución sólo es aconsejable si no importa perder la interactividad del blog, su estructura de navegación y la disposición original de sus entradas, páginas, categorías, etiquetas, etc. En un artículo del pasado 22 de noviembre, titulado Hélice 12 y otros documentos en PDF, ya consideré algunas aplicaciones que podrían ser adecuadas para este propósito, pero esta mañana he descubierto, a partir de una consulta a los foros de WordPress, un servicio muy interesante. Se trata de BlogBooker, un servicio online cuyo rasgo característico es que opera a partir de los ficheros de exportación generados por BloggerLiveJournal y WordPress.
Y la verdad es que lo hace bastante bien, si he de juzgar a partir de mi propia experiencia, pues BlogBooker ha sido capaz de lidiar con el fichero de exportación de La Bitácora del Tigre, un monstruo de casi 10 MB. de texto plano y más de 116.000 líneas, cuyo resultado es un monumental PDF de nada menos que 1599 páginas, con paginación, índices, ilustraciones, comentarios e hipervínculos perfectamente funcionales, que tendré bien a mano para futuras contingencias. Evidentemente, no todo es perfecto en el mundo de las aplicaciones gratuitas –la maquetación y la forma de resolver el asunto de los enlaces incrustados, por poner dos ejemplos, distan mucho del óptimo deseable-, pero el producto final es del todo presentable.
Hay que tener en cuenta, además, que la solución ingeniada por BlogBooker tiene otra virtud muy aprovechable, y es el hecho de que, al estar basada en un fichero de exportación, cabe utilizarla para generar PDFs basados en cualquiera de los múltiples criterios que se pueden seleccionar para exportar un blog de WordPress. Es decir, se puede crear un PDF basado en autores, plazos cronológicos, tipo de contenido o estado de publicación, categorías, etiquetas, etc. Yo he probado a crear una versión documental de la sección de libros de La Bitácora del Tigre, mediante el plugin Advanced Export for WP & WPMU, y el resultado es tan bueno que estoy pensando en utilizarlo como carta de presentación para abrirme paso en el negocio editorial (es broma, porque no están los tiempos como para privarse de la condición de funcionario, por mucho descuento salarial que se nos venga encima).
2. Descargar una versión navegable del blog mediante un capturador web.
Los capturadores o web rippers (literalmente, ‘destripadores de webs’) son programas que se conectan a un sitio de Internet, lo leen y lo escriben a un soporte de almacenamiento, en forma de archivos estáticos. Existen multitud de aplicaciones que, de un modo u otro, encajan en esta definición (véase, por ejemplo, el epígrafe correspondiente en Softonic), y sus dos mayores ventajas son, en primer lugar, que resultan relativamente fáciles de utilizar, y en segundo lugar que permiten obtener una copia navegable del sitio, que se puede ejecutar localmente en un navegador sin conexión a Internet. Ahora bien, conviene tener en cuenta que la mayoría de esas aplicaciones dejan ciertos elementos fuera de su alcance, bien sean imágenes, determinados archivos multimedia o ciertas funcionalidades que no se pueden capturar.  Por otra parte, para sitios grandes y de estructura compleja, la definición del nivel de profundidad al que debe llegar la extracción del sitio puede resultar bastante complicada.
Yo he experimentado con diversos capturadores web en más de una ocasión, normalmente para hacer pruebas (es decir, sin una necesidad real de utilizar las capturas en un contexto en el que la conexión a Internet fuera imposible) y los resultados nunca han sido los apetecidos. La última vez que lo intenté con mi blog y uno de los programas más conocidos , HTTrack(una aplicación gratuita y multiplataforma, que tiene versiones para Windows y para varias distribuciones de Linux), el web ripper entró en una especie de bucle infinito, hasta que, después de más de diez horas de descarga y tras haber volcado al ordenador más de ¡4 GB. de datos!, tuve que detener el proceso.
En una prueba más reciente, realizada para la redacción de este artículo, y limitada a la ya citada categoría de ‘Libros’ de La Bitácora del Tigre, el HTTrack ha conseguido descargar los archivos correspondientes a dicha sección en algo menos de 16 minutos y con un peso de casi 22 MB., lo cual parece más razonable. Sin embargo, una vez ejecutado el sitio en el navegador local, he podido comprobar que los enlaces que remiten a los artículos de dicha función no envían al sitio almacenado en mi disco duro, sino a las URLs originales, por lo que la descarga carece de utilidad para los objetivos pretendidos. Probablemente este defecto no sea achacable a limitaciones intrínsecas en la funcionalidad del capturador web (a ningún programa se le pueden poner imposibles), pero sí pone de relieve las limitaciones inherentes a esta clase de aplicaciones, que fallan cuando se enfrentan a sitios con una estructura hipertextual tan densa y compleja como un blog realizado con WordPress.
3. Crear una copia exacta del blog mediante un servidor web ejecutable en local.
Esta es la opción más satisfactoria desde un punto de vista técnico, porque el resultado final puede ser un clon prácticamente exacto del blog original. Por el contrario, también es la más difícil de conseguir, porque exige la instalación de un servidor web (normalmente mediante un paquete preparado al efecto, como AppServerEasyPHPWampServer o XAMPP para Windows, o MAMP y XAMPP para Mac OS X, y no menciono las alternativas para Linux porque muchas distribuciones ya integran, aunque no las tengan activadas, las tres aplicaciones esenciales que forman parte de estos paquetes, es decir, el servidor Apache, el lenguaje de programación PHP y la base de datos MySQL), que ejecute exactamente la misma instalación y configuración del blog original, con sus mismas plantillas y extensiones, y por supuesto con un conjunto de datos idéntico. Si se dispone de los conocimientos para instalar y ejecutar en local un servidor web con los servicios anexos, (dependiendo de la complejidad del paquete, pueden incluir, además, un servidor FTP, un servidor de correo, etc.), es perfectamente factible obtener un blog con un porcentaje altísimo de funcionalidad y fidelidad al original.
Una rápida búsqueda por Internet permite encontrar una auténtica montaña de tutoriales sobre esta técnica, pero para no aburrir a mis lectores sólo ofreceré un puñado de referencias:
Una ventaja adicional de este tipo de soluciones, muy utilizadas por los profesionales de la creación de sitios web, es que permiten montar sitios de desarrollo en los que hacer pruebas y experimentos, y someter al blog a todos los tormentos imaginables, que serían del todo imprudentes en un sitio en producción. Se puede tener en un servidor local una copia sincronizada del blog original y experimentar sobre ella todos los ajustes que se consideren necesarios; sólo una vez que éstos hayan sido afinados y probados a plena satisfacción, el resultado se sube, mediante diversos procedimientos, al servidor de producción.
Por último, las instalaciones de un blog en servidor local tienen otra ventaja, y es que existen paquetes específicamente preparados para ejecutar el servidor web en un dispositivo portátil,como MoWeS Portable, diseñado para funcionar en llaves USB, o Server2Go, para unidades de CD o DVD (también XAMPP y algún otro de los paquetes ya mencionados pueden ser ejecutados en sus denominadas “versiones portables”, tal como expliqué, hace ya bastante tiempo en el artículo WordPress en un pincho). Estas versiones especializadas de los empaquetamientos de la tríada mágica –Apache, PHP y MySQL- son muy adecuadas para aquellos casos en que el objetivo es proporcionar una distribución autoejecutable de un sitio web dinámico, sea un blog, un portal, un LCMS, etc.
En todo caso, nunca hay que olvidarse de la condición esencial de la que hemos partido al comenzar este artículo, es decir, de la falta de conexión a Internet. Si carecemos de ella y nuestra bitácora llama a una imagen, a un vídeo o a un archivo de audio que se halle en otro servidor distinto al que se está ejecutando en local –y esto es muy frecuente en todos los sitios web que aprovechan la enorme variedad de servicios de la Web 2.0, y prácticamente no hay blog que no lo haga-, la funcionalidad asociada a dichos elementos será imposible. Por otra parte, sólo se puede obtener un clon exacto de un blog (de cualquier sitio web, en realidad, sea estático o dinámico) cuando se dispone de todos sus elementos de instalación. Dicho en otros términos: no se puede ejecutar en local un blog de WordPress.com (o, por referirme al caso con el que he empezando este artículo, de la plataforma Multiblog) con todas sus funcionalidades asociadas, porque es imposible recuperar de los servidores de dichos servicios todos los elementos que se la proporcionan. Lo mismo ocurre con un blog de Blogger: éste será exportable a local o a otra plataforma, servicio o aplicación gestora de blogs, pero no se podrá reproducir la instalación original, ya que depende de elementos imposibles de reproducir.

Los onas: Vida y muerte en Tierra del Fuego (VV. DD., 1977)

Documenta la vida de la última generación de los Selk'nam, conocidos como Onas, su modo de vida, economía, ritos, cantos, tradiciones y su lenta extinción tras la colonización europea. En 1985 recibió el Gran Premio en el Primer Festival Nacional de Cine Antropológico y Social.

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