Es sorprendente la seguridad con la que muchas personas afirman la existencia histórica de Jesús. No sólo creyentes, sino también agnósticos y ateos que tienen la creencia asumida sin haberse parado a pensar mucho en ello. Es lo que se da en clase de religión, lo que se asume muchas veces en los debates sobre el tema, y podríamos decir que es la postura por defecto. Por eso os propongo un ejercicio de pensamiento crítico: vamos a recopilar y a analizar toda la evidencia disponible y, después, a tratar de emitir un juicio informado.
“Hay más pruebas de la existencia de Jesús que de la de Julio César”
Esta frase es una de las más alucinantes que haya podido escuchar yo en una entrevista. Ha sido espetada por el señor catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Piñeroen varias ocasiones, además. Algunas declaraciones parecidas han sido realizadas por gente como F.F. Bruce “ningún erudito serio se ha atrevido a postular la no historicidad de Jesús”, E.P. Sanders o James Charlesworth.
Esta gente no es tonta. Son personas que saben de historia y que están jugando muy fuerte. Así que una de dos: o tienen razón, o nos están colando un bulo tremendo basado en un argumento de autoridad, proveniente del fervor religioso o a fin de vendernos sus libros que hablan sobre el tema en su mayoría, y que se basarían en puras especulaciones de estar equivocados. El tema es importante al ser una creencia ampliamente extendida y promovida por la Iglesia Católica, así que voy a tratar de tomarme en serio sus palabras. Allá vamos:
  • Julio César:
1) La primera aproximación a los personajes la haremos desde Wikipedia. No es una dato relevante, pero sí curioso, que la descripción de la vida de Jesús, siendo un personaje más estudiado, tenga 4338 palabras, mientras la de Julio César tiene 17356. Mal empezamos.
De las 56 referencias que se han empleado para elaborar un relato de la supuesta vida de Jesús, 54 son referencias a la Biblia. Mientras que de las 166 que se emplean en la biografía de Julio César, deben de haber, por lo menos, referencias a 25 o 30 obras y muy pocas notas aclaratorias. Parece ser que Jesús se la juega todo a una carta, mientras que en el caso de su competidor hay una buena cantidad de fuentes autorizadas que parece que no se contradicen mucho.
2) Hasta nuestros días han llegado al menos dos grandes obras escritas de puño y letra de Julio César:Comentarios sobre la guerra de las Galias y Comentarios sobre la Guerra Civil. Ambas obras indiscutiblemente de su autoría, sin ningún experto que lo ponga en duda.
3) No hay razones para pensar que fanáticos con intereses ocultos pudieran habérselo inventado, y su vida no incluye ningún elemento especialmente fantasioso que levante sospechas.
4) Cicerón, entre otros, fue coetáneo de Julio César, además de testigo ocular de su asesinato. Escribió unas famosas Primera y Segunda Filípicas en la que las que lo menciona directamente, relatando pasajes de su vida que son congruentes con información colateral. Nos ha llegado, además, un montón de correspondencia original entre los dos, además de correspondencia de Cicerón en la que habla de César.
5) Cátulo, Salustio, Polión y Virgilio nos han legado testimonios de primera mano acerca de Julio César.
6) Historiadores, escritores y biógrafos nacidos en la vejez o justo tras la muerte de Julio César, como Ovidio, Virgilio, Plutarco, Suetonio, Apiano, Lucano y Paterculus hacen referencia a, o escribieron extensas obras sobre, su vida. Todas ellas altamente congruentes y detalladas.
7) Sabemos cuál fue el aspecto físico de Julio César, al conservarse una buen a cantidad de bustos y monedas datados dentro de su periodo de vida. Además de un montón de datos arqueológicos que contrastan el relato de su vida.
Tras un análisis crítico de la evidencia disponible puedo afirmar que me resulta de sentido común creer que Julio Cesar existió realmente. El mismo sentido común con el que afirmo la existencia de la Armada Invencible, Santiago de Chile o de los Rolling Stones.
Vamos a ver el caso de Jesús. Voy a ir rápido y sin entrar en muchos detalles, porque quiero repasar de forma exhaustiva todas las evidencias que los creyentes en su existencia aducen a su favor.
  • Jesús:
1) Supuesta evidencia cristiana: Ya de entrada toda evidencia de aquí está desautorizada al ser sesgada. Es como si tratamos de encontrar la evidencia de la existencia de Xenu en los libros de la cienciología, una entidad interesada en su existencia. Habremos de buscar esa evidencia en fuentes medianamente independientes. De todos modos, si analizamos el Nuevo Testamento encontraremos serias razones para dudar de su veracidad.
1.1) Los evangelios canónicos: Tradicionalmente se cree que fueron escritos por los personajes que les dan nombre, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, se trata de compilaciones de historias que incluso están escritas en tercera persona. Marcos es del 70 d.c., Mateo más o menos del 80 d.c., Lucas del 90 d.c, y Juan del 120 d.c. Es decir, muy lejos de la supuesta muerte de Jesús y no suponen evidencia directa. No hay testigos, no hay referencias, no hay nada que no nos haga pensar que la historia que narran es totalmente inventada.
1.2) Las epístolas de San Pablo: Sólo 7 son auténticas, escritas hacia el año 40 d.c. Pablo no pudo conocer a Jesús, y sorprendentemente ignora una enorme cantidad de detalles muy relevantes de su supuesta vida. Parece ser que Pablo elaboró una historia acerca de un tal Cristo que mezclaba rituales paganos de todo tipo -bautismo, última cena, gnosticismo. Es un tipo muy oscuro, que se autoproclama apóstol y afirma haberlo visto, siempre hablando desde apariciones y revelaciones. Pablo sólo habla de la cruz y de la resurrección, de nada más. Y, dato muy relevante, en ningún punto de sus epístolas sitúa a Jesús en la tierra. Siempre habla de forma metafórica, como si no se hubiera enterado que se supone que estuvo por aquí hacía 40 años.
De hecho, se podría considerar que en lugar de constituir evidencia a favor de la existencia histórica de Jesús, las epístolas son evidencia en contra.
1.3) Reliquias: La sábana santa es un fraude perfectamente estudiado. Es un disparate en términos anatómicos, la prueba del carbono-14 de 1988 fue demoledora para su credibilidad al declararla medieval, y, por si fuera poco, tenemos el testimonio de Pierre d’Arcis explicando al Papa los detalles de cómo Geoffroi de Charny había realizado la estafa sobre el año 1300 de hecho, Clemente VII y hasta dos obispos que sabían de la historia de primera mano negaron vehementemente que la sábana fuera real. El resto de reliquias, como las millones de vera cruces, cálices y santos prepucios, no son reconocidos ni por la Iglesia en la actualidad.
1.4) Evangelios apócrifos: Son muy posteriores, del siglo II – III. Si los canónicos son incongruentes, estos es que son una locura.
1.5) Cosas de la Biblia que tienen sentido: La Biblia tiene datos, gente y hechos que tienen fundamento histórico, al ser referenciados por otros autores y tener evidencia arqueológica. Pero Jesús no es uno de ellos. No hay ninguna referencia seria a este señor fuera de la Biblia en todo el siglo I.
1.6) Lo que se dice en el Antiguo Testamento se cumple en el nuevo: El argumento más absurdo de todos. Evidentemente si te inventas una historia puedes hacer que case con lo que se espera de ella.
2) Supuesta evidencia no cristiana:
2.1) Historia sospechosa: La vida de Jesús incluye elementos inverosímiles. Eventos maravillosos dignos de la mejor ciencia ficción que parecen haber pasado desapercibidos por todos en su época. Además, su vida es calcada a la de otros dioses de su entorno incluyéndolo en las llamadas ‘deidades de vida, muerte y resurrección’. La vida de Jesús sigue un patrón de acontecimientos muy parecidos a los de otros héroes y dioses antiguos, y ello hace pensar que fue creada sobre un antiquísimo arquetipo divino. De hecho, Jesús es el cuatro personaje histórico con mayor puntuación en la escala de Raglan.
Vale la pena repasar un poco la vida de Krishna deidad anterior a Jesús para darnos cuenta de que las coincidencias levantan bastantes sospechas los parecidos con Dionisio, Mitra y Horus son igual o más sorprendentes:
El nombre se parece.
Nacido de una virgen y anunciado por una aparición divina
Su padre fue carpintero
Un dirigente tirano quiso matarlo en un infanticidio masivo
Era de ascendencia real
Bautizado en el Ganges
Hizo muchos milagros, entre ellos resucitar muertos y curar enfermos
Predicaba con parábolas el camino hacia su padre
Tuvo una vida ascética
Murió crucificado
Resucitó
Ascendió a los cielos
Era la tercera persona de una trinidad
Volverá a la tierra en el futuro
2.2) No se sabe nada del cristianismo primitivo: Ni de sus creencias ni de sus rituales. Pero se hacían llamar ‘los nazarenos’ cero referencias a Jesús y eran considerados una secta apocalíptica del judaísmo como otras muchas.
2.3) Flavio Josefo: La flaviana es la referencia por antonomasia de los cristianos en busca de justificación histórica. La Iglesia y sus historiadores datan la referencia en el año 93 d.c., pero resulta evidente que el pasaje es una burda falsificación posterior. Flavio Josefo era fariseo, y qué iba a hacer un fariseo diciendo que Jesús era “un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo”. Además, los llamados ‘padres de la Iglesia’ hacen gala de un desconocimiento total de esta referencia, pese a la fama de Flavio.
Sea todo el pasaje una falsificación o sólo una parte, en el mejor de los casos el texto sería 100 años posterior a la supuesta muerte de Jesús, y comenta al respecto de paso, sin dar ninguna referencia o muestra de rigurosidad y con el mero afán de caracterizar a los cristianos.
2.4) Códices de plomo: Una burda falsificación que entremezcla dialectos sin ninguna lógica con una imagen de Jesús tallada hace menos de 50 años.
2.5) Los rollos de Qumrán: Nunca he entendido esta supuesta evidencia. Estos manuscritos no hacen ninguna referencia a Jesús ni a ningún pasaje del Nuevo Testamento. Hay una parte en la que se alude a un tal “maestro de justicia” que podría ser cualquiera.
2.6) Plinio el Joven: Plinio envió una carta al emperador Trajano para preguntarle qué hacer con los revoltosos cristianos. La carta es del año 113 d.c., y se limita a describir someramente las creencias de los cristianos sin juzgarlas como ciertas o falsas.
2.7) El Talmud: Sólo hay un pasaje que podría ser referente a Jesús si se interpreta libremente, y la historia que se contaría de él es bastante llamativa. Se habla de un tal Yeshú, hechicero, hijo de una prostituta y con cinco discípulos. Los otros pasajes no se pueden interpretar como referentes a Jesús ni aunque le echemos toda la imaginación del mundo. Un rabino que, se supone, vivió en el año 100 a.c.; o un señor que fue apedreado no pueden ser Jesús. Por otro lado, la datación de estos pasajes es de alrededor del año 350 d.c., muy lejos como para construir evidencia alguna.
2.8) Mara Bar-Serapion: Un manuscrito del siglo VI recoge una carta de un tal Mara Bar-Serapion a su hijo. La datación de la carta es tremendamente incierta, y podría ir desde el 73 d.c. hasta el siglo III y aún más allá. La referencia es otra interpretación imaginativa de los cristianos, que suponen que el “rey sabio de los judíos” del que se habla de pasada es Jesús.
2.9) Tácito: La referencia de Tácito es la única que es bastante clara y que podríamos considerar como medianamente sólida ¿El problema? Que data del año 116 d.c., es decir, bastante lejos de ser una evidencia contundente y fiable de la existencia de Jesús. Además, Tácito habla de “un tal Cristo” y de las “supersticiones” de los cristianos. Lo hace de forma bastante ajena a ellos, siendo un escritor galo que posiblemente tuvo muy poco contacto con los cristianos y con su región de origen. No parece estar muy seguro de la existencia histórica de Jesús, ni tampoco muy interesado en el tema. El texto de Tácito se limita a contar lo que creen los cristianos y no apela a ninguna fuente.
2.10) Luciano: Sátira del cristianismo que data del 165 d.c.
2.11) Suetonio: Otra obra de la imaginación cristiana. Año 120 d.c., Suetonio menciona a un tal “Chrestus” que andaba siempre organizando tumultos. Interpretación fantasiosa de un nombre parecido y…¿estaba vivo Jesús en el 120 d.c.?
2.12) Celso: Del siglo II. No sabemos nada de su obra, sólo los comentarios que hizo Orígenes de ella. Parece ser que era anticristiano, y que puede haber servido como fuente para la referencia del Talmud de que Jesús era hijo de un tal Pantero y de una prostituta. Es interesante que se diera cuenta de que la vida de Jesús es igual a la de otros dioses ya en aquellos años. Ni siquiera conocemos el texto original.
2.13) Cabe mencionar que ni Justo de Tiberíades ni Filón de Alejandría, siendo supuestamente coetáneos de Jesús y habiendo escrito detalladas obras sobre sectas y ritos de su tiempo, le dedicaran ninguna referencia.
3) Supuesta evidencia arqueológica:
No la comentaré en profundidad, pero la divido en tres grupos. (1) Aquellas cosas cuyas implicaciones en la efectiva existencia de Jesús ha sido extralimitada tumba de Pilatos y tumba de Caifás, por ejemplo; (2) aquella que consiste en retorcer los descubrimientos hasta el extremo para que tengan que ver con Jesús la supuesta casa de Pedro, la barca de Galilea, la supuesta tumba de la sagrada familia, etc.; y (3) los fraudes, entre los que están todas las tonterías que se ofertan entre la inverosímil oferta turística de Jerusalén como la casa de Jesús o el sitio de la última cena.
Conclusiones a la luz de las evidencias
Después de analizar la evidencia de la que disponemos me atrevo a afirmar que la creencia en la existencia histórica de Jesús está igual de fundamentada que la creencia en Bigfoot, en el Monstruo del Lago Ness o en el Rey Arturo —siendo este último caso especialmente interesante. Testimonios basados en especulaciones, que muchas veces no son de ni de primera ni de segunda mano aunque es discutible en el caso de Jesús que muchas de las referencias constituyan testimonios, apelación al folclore o a obras literarias, historias que violan el sentido común, y creencias que se sostienen en el dogmatismo y en la evaluación acrítica de la supuesta evidencia disponible.
La historia es una ciencia o debe tratar de serlo y en ese sentido debe apoyarse siempre en evidencias para afirmar la existencia de alguna entidad o proceso. En ese sentido, y a la luz de la evidencia de la que disponemos, creo que podemos afirmar que Jesús no existió históricamente, y que afirmar lo contrario constituye un ejercicio de fe. Jesús sería una figura mitológica creada a fin de justificar las creencias de una secta judía, basada en un estereotipo divino muy antiguo, que pasó por Pablo, y cuya biografía fue generada poco a poco por medio de tradiciones orales hasta ser puesta por escrito en los evangelios canónicos.
Lo que quisiera sacar a relucir con estas líneas es cómo la historia puede ser manipulada, y cómo gente de todo tipo puede llegar a sostener con absoluta seguridad una creencia que se fundamenta en aire, sólo porque ha sido mil veces repetida.
Por Angelo Fasce
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