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domingo, 19 de junio de 2016

La entrevista a Sigmund Freud de 1926 que se creía perdida

Sigmund Freud posando para un busto de su imagen hecho por Oscar Nemon en Viena, 1931
Sigmund Freud posando para un busto de su imagen hecho por Oscar Nemon en Viena, 1931
La entrevista, que a continuación publicamos se creía perdida. Fue concedida por Sigmund Freud, en el año 1926, al periodista George Sylvester Viereck. Transcurrió en la casa de los Alpes suizos, de Freud. Sus líneas son una ocasión para encontrar al hombre que en los margenes de la ciencia, la religión, el arte y de toda concepción de la vida inventó un nuevo lazo social. Legándonos un discurso que otorga espacio y lugar al sujeto del inconsciente.
“Setenta años me enseñaron a aceptar la vida con serena humildad”.
Quien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma. El escenario de nuestra conversación fue en su casa de verano en Semmering, una montaña de los Alpes austríacos. Yo había visto el país del psicoanálisis por última vez en su modesta casa de la capital austríaca. Los pocos años transcurridos entre mi última visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez de sabio. Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su espíritu firme, su cortesía impecable como siempre, pero un ligero impedimento en su habla me perturbó. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una prótesis, lo cual es una constante irritación para él.
S. Freud: Detesto mi maxilar mecánico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energía preciosa. Pero prefiero esto a no tener ningún maxilar. Aún así prefiero la existencia a la extinción. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, tornándonos la vida más desagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos.
(Freud se rehusa a admitir que el destino le reserva algo especial).
S. Freud: ¿Por qué (dice calmamente) debería yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me revelo contra el orden universal. Finalmente, después de setenta años, tuve lo bastante para comer. Aprecié muchas cosas -en compañía de mi mujer, mis hijos- el calor del sol. Observé las plantas que crecen en primavera. De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasión encontré un ser humano que casi me comprendió. ¿Qué más puedo querer?
George Sylvester Viereck: El señor tiene una fama. Su obra prima influye en la literatura de cada país. Los hombres miran la vida y a sí mismos con otros ojos, por causa de este señor. Recientemente, en el septuagésimo aniversario, el mundo se unió para homenajearlo, con excepción de su propia universidad.
S. Freud: Si la Universidad de Viena me demostrase reconocimiento, me sentiría incómodo. No hay razón en aceptarme a mí o a mi obra porque tengo setenta años. Yo no atribuyo importancia insensata a los decimales. La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven después no me interesa. No aspiro a la gloria póstuma. Mi virtud no es la modestia.
George Sylvester Viereck: ¿No significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?
S. Freud: Absolutamente nada, es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy más bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean difíciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra prácticamente liquidó mis posesiones, lo que había adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.
(Estabamos subiendo y descendiendo una pequeña elevación de tierra en el jardín de su casa. Freud acarició tiernamente un arbusto que florecía).
S. Freud: Estoy mucho más interesado en este capullo de lo que me pueda acontecer después de estar muerto.
George Sylvester Viereck: ¿Entonces, el señor es, al final, un profundo pesimista?
S. Freud: No, no lo soy. No permito que ninguna reflexión filosófica complique mi fluidez con las cosas simples de la vida.
George Sylvester Viereck: ¿Usted cree en la persistencia de la personalidad después de la muerte, de la forma que sea?
S. Freud: No pienso en eso. Todo lo que vive perece. ¿Por qué debería el hombre constituir una excepción?
George Sylvester Viereck: ¿Le gustaría retornar en alguna forma, ser rescatado del polvo? ¿Usted no tiene, en otras palabras, deseo de inmortalidad?
S. Freud: Sinceramente no. Si la gente reconoce los motivos egoístas detrás de la conducta humana, no tengo el más mínimo deseo de retornar a la vida; moviéndose en un círculo, sería siempre la misma. Más allá de eso, si el eterno retorno de las cosas, para usar la expresión de Nietzsche, nos dotase nuevamente de nuestra carnalidad y lo que involucra, ¿para qué serviría sin memoria?. No habría vínculo entre el pasado y el futuro. Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasará. Nuestra vida es necesariamente una serie de compromisos, una lucha interminable entre el ego y su ambiente. El deseo de prolongar la vida excesivamente me parece absurdo.
George Sylvester Viereck: Bernard Shaw sustenta que vivimos muy poco. Él encuentra que el hombre puede prolongar la vida si así lo desea, llevando su voluntad a actuar sobre las fuerzas de la evolución. Él cree que la humanidad puede recuperar la longevidad de los patriarcas.
S. Freud: Es posible que la muerte en sí no sea una necesidad biológica. Tal vez morimos porque deseamos morir. Así como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, así también toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucción. Del mismo modo como un pequeño elástico tiende a asumir la forma original, así también toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorgánica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro nuestro. La muerte es la compañera del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro: “Más allá del principio del placer”. En el comienzo del psicoanálisis se suponía que el Amor tenía toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biológicamente, todo ser vivo, no importa cuán intensamente la vida arda dentro de él, ansía el Nirvana, la cesación de la “fiebre llamada vivir”. El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo último de la vida es la propia extinción.
George Sylvester Viereck: Esto es la filosofía de la autodestrucción. Ella justifica el auto-exterminio. Llevaría lógicamente al suicidio universal imaginado por Eduard Von Hartmann.
S. Freud: La humanidad no escoge el suicidio porque la ley de su ser desaprueba la vía directa para su fin. La vida tiene que completar su ciclo de existencia. En todo ser normal, la pulsión de vida es fuerte, lo bastante para contrabalancear la pulsión de muerte, pero en el final, ésta resulta más fuerte. Podemos entretenernos con la fantasía de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Sería más posible que no pudiéramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido (añadió Freud con una sonrisa) puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.
(Estaba haciendo frío en el jardín. Continuamos la conversación en el gabinete. Vi una pila de manuscritos sobre la mesa, con la caligrafía clara de Freud).
George Sylvester Viereck: ¿En qué está trabajando el señor Freud?
S. Freud: Estoy escribiendo una defensa del análisis lego, del psicoanálisis practicado por los legos. Los doctores quieren establecer al análisis ilegal para los no-médicos. La historia, esa vieja plagiadora, se repite después de cada descubrimiento. Los doctores combaten cada nueva verdad en el comienzo. Después procuran monopolizarla.
George Sylvester Viereck: ¿Usted tuvo mucho apoyo de los legos?
S. Freud: Algunos de mis mejores discípulos son legos.
George Sylvester Viereck: ¿El Señor Freud está practicando mucho psicoanálisis?
S. Freud: Ciertamente. En este momento estoy trabajando en un caso muy difícil, intentando desatar conflictos psíquicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija también es psicoanalista como usted puede ver …
(En ese momento apareció Miss Anna Freud, acompañada por su paciente, un muchacho de once años de facciones inconfundiblemente anglosajonas)
George Sylvester Viereck: ¿Usted ya se analizó a sí mismo?
S. Freud: Ciertamente. El psicoanalista debe constantemente analizarse a sí mismo. Analizándonos a nosotros mismos, estamos más capacitados para analizar a otros. El psicoanalista es como un chivo expiatorio de los hebreos, los otros descargan sus pecados sobre él. El debe practicar su arte a la perfección para liberarse de los fardos cargados sobre él.
George Sylvester Viereck: Mi impresión es de que el psicoanálisis despierta en todos los que lo practican el espíritu de la caridad cristiana. Nada existe en la vida humana que el psicoanálisis no nos pueda hacer comprender. “Tout comprendre c’est tout pardonner“.
S. Freud: Por el contrario (acusó Freud sus facciones asumiendo la severidad de un profeta hebreo), comprender todo no es perdonar todo. El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar. El análisis nos dice lo que debe ser eliminado. La tolerancia con el mal no es de manera alguna corolario del conocimiento.
(Comprendí súbitamente por qué Freud había litigado con sus seguidores que lo habían abandonado, por qué él no perdona disentir del recto camino de la ortodoxia psicoanalítica. Su sentido de lo que es recto es herencia de sus ancestros. Una herencia de la que él se enorgullece como se enorgullece de su raza).
S. Freud: Mi lengua es el alemán. Mi cultura, mi realización, es alemana. Yo me considero un intelectual alemán, hasta que percibí el crecimiento del preconcepto antisemita en Alemania y en Austria. Desde entonces prefiero considerarme judío.
(Quedé algo desconcertado con esta observación. Me parecía que el espíritu de Freud debería vivir en las alturas más allá de cualquier preconcepto de razas, que él debería ser inmune a cualquier rencor personal. Pero debido precisamente a su indignación, a su honesta ira, se volvía más atrayente como ser humano. ¡Aquiles sería intolerable si no fuese por su talón!)
George Sylvester Viereck: ¡Me pone contento, Herr Profesor, de que también el señor tenga sus complejos, de que también el señor Freud demuestre que es un mortal!.
S. Freud: Nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad; pero con frecuencia, son también la fuente de nuestra fuerza.
George Sylvester Viereck: Imagino, observo, ¡cuáles serían mis complejos!
S. Freud: Un análisis serio dura más o menos un año. Puede durar igualmente dos o tres años. Usted está dedicando muchos años de su vida a la “caza de los leones”. Usted procuró siempre a las personas destacadas de su generación: Roosevelt, El Emperador, Hindenburgh, Briand, Foch, Joffre, Georg Bernard Shaw….
George Sylvester Viereck: Es parte de mi trabajo.
S. Freud: Pero también es su preferencia. El gran hombre es un símbolo. Su búsqueda es la búsqueda de su corazón. Usted también está procurando al gran hombre para tomar el lugar de su padre. Es parte del complejo del padre.
(Negué vehementemente la afirmación de Freud. Mientras tanto, reflexionando sobre eso, me parece que puede haber una verdad, no sospechada por mí, en su sugestión casual. Puede ser lo mismo que el impulso que me llevó a él).
George Sylvester Viereck: Me gustaría, observé después de un momento, poder quedarme aquí lo bastante para vislumbrar mi corazón a través de sus ojos. ¡Tal vez, como la Medusa, yo muriese de pavor al ver mi propia imagen! Aún cuando no confío en estar muy informado sobre psicoanálisis, frecuentemente anticiparía o tentaría anticipar sus intenciones.
S. Freud: La inteligencia en un paciente no es un impedimento. Por el contrario, muchas veces facilita el trabajo.
(En este punto el maestro del psicoanálisis difiere bastante de sus seguidores, que no gustan mucho de la seguridad del paciente que tienen bajo su supervisión).
George Sylvester Viereck: A veces imagino si no seríamos más felices si supiésemos menos de los procesos que dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El psicoanálisis le roba a la vida su último encanto, al relacionar cada sentimiento a su original grupo de complejos. No nos volvemos más alegres descubriendo que todos abrigamos al criminal o al animal.
S. Freud: ¿Qué objeción puede haber contra los animales? Yo prefiero la compañía de los animales a la compañía humana.
George Sylvester Viereck: ¿Por qué?
S. Freud: Porque son más simples. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegración del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilización demasiado elevados para su mecanismo intelectual y psíquico. El salvaje, como el animal es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las más desagradables características del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilización complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura. Mucho más agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover su cola, o al ladrar expresando su displacer. Las emociones del perro (añadió Freud pensativamente), nos recuerdan a los héroes de la antigüedad. Tal vez sea esa la razón por la que inconscientemente damos a nuestros perros nombres de héroes como Aquiles o Héctor.
George Sylvester Viereck: Mi cachorro es un doberman Pinscher llamado Ájax.
S. Freud: (sonriendo) Me contenta saber que no pueda leer. ¡Él sería ciertamente, el miembro menos querido de la casa, si pudiese ladrar sus opiniones sobre los traumas psíquicos y el complejo de Edipo!
George Sylvester Viereck: Aún usted, profesor, sueña la existencia compleja por demás. En tanto me parece que el señor sea en parte responsable por las complejidades de la civilización moderna. Antes que usted inventase el psicoanálisis no sabíamos que nuestra personalidad es dominada por una hueste beligerante de complejos cuestionables. El psicoanálisis vuelve a la vida como un rompecabezas complicado.
S. Freud: De ninguna manera. El psicoanálisis vuelve a la vida más simple. Adquirimos una nueva síntesis después del análisis. El psicoanálisis reordena el enmarañado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la metáfora, el psicoanálisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente.
George Sylvester Viereck: Al menos en la superficie, pues la vida humana nunca fue más compleja. Cada día una nueva idea propuesta por usted o por sus discípulos, vuelven un problema de la conducta humana más intrigante y más contradictorio.
S. Freud: El psicoanálisis, por lo menos, jamás cierra la puerta a una nueva verdad.
George Sylvester Viereck: Algunos de sus discípulos, más ortodoxos que usted, se apegan a cada pronunciamiento que sale de su boca.
S. Freud: La vida cambia. El psicoanálisis también cambia. Estamos apenas en el comienzo de una nueva ciencia.
George Sylvester Viereck: La estructura científica que usted levanta me parece ser mucho más elaborada. Sus fundamentos -la teoría del “desplazamiento”, de la “sexualidad infantil”, de los “simbolismos de los sueños”, etc.- parecen permanentes.
S. Freud: Yo repito, pues, que estamos apenas en el inicio. Yo apenas soy un iniciador. Conseguí desenterrar monumentos enterrados en los substratos de la mente. Pero allí donde yo descubrí algunos templos, otros podrán descubrir continentes.
George Sylvester Viereck: ¿Usted siempre pone el énfasis sobre todo en el sexo?
S. Freud: Respondo con las palabras de su propio poeta, Walt Whitman: “Más todo faltaría si faltase el sexo” (Yet all were lacking, if sex were lacking). Mientras tanto, ya le expliqué que ahora pongo el énfasis casi igual en aquello que está “más allá” del placer -la muerte, la negociación de la vida. ¡Este deseo explica por qué algunos hombres aman al dolor como un paso para el aniquilamiento! Explica por qué los poetas agradecen a:
Whatever gods there be,
That no life lives forever
And even the weariest river
Wind somewhere safe to sea.
“Cualesquiera dioses que existan
Que la vida ninguna viva para siempre
Que los muertos jamás se levanten
Y también el río más cansado
Desagüe tranquilo en el mar“
George Sylvester Viereck: Shaw, como usted, no desea vivir para siempre, pero a diferencia de usted, él considera al sexo carente de interés.
S. Freud: (Sonriendo) Shaw no comprende al sexo. El no tiene ni la más remota concepción del amor. No hay un verdadero caso amoroso en ninguna de sus piezas. Él hace humoradas del amorde Julio César -tal vez la mayor pasión de la historia. Deliberadamente, tal vez maliciosamente, él despoja a Cleopatra de toda grandeza, relegándola a una simple e insignificante muchacha. La razón para la extraña actitud de Shaw frente al amor, por su negación del móvil de todas las cosas humanas que emanan de sus piezas, el clamor universal, a pesar de su enorme alcance intelectual, es inherente a su psicología. En uno de sus prefacios, él mismo enfatiza el rasgo ascético de su temperamento. Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no erré al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilización. La humanidad, en una especie de autodefensa procura su propia importancia. Si usted raspa a un ruso, dice el proverbio, aparece el tártaro sobre la piel. Analice cualquier emoción humana, no importa cuán distante esté de la esfera de la sexualidad, y usted encontrará ese impulso primordial al cual la propia vida debe su perpetuidad.
George Sylvester Viereck: Usted, sin duda, fue bien seguido al transmitir ese punto de vista a los escritores modernos. El psicoanálisis dio nuevas intensidades a la literatura.
S. Freud: También recibí mucho de la literatura y la filosofía. Nietzche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qué punto su intuición preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percató más profundamente de los motivos duales de la conducta humana, y de la insistencia del principio del placer en predominar indefinidamente que él. En Zaratustra dice: “El dolor grita: ¡Va! Pero el placer quiere eternidad Pura, profundamente eternidad”. El psicoanálisis puede ser menos discutido en Austria y en Alemania que en los Estados Unidos, su influencia en la literatura es inmensa por lo tanto. Thomas Mann y Hugo Von Hofmannsthak mucho nos deben a nosotros. Schnitzler recorre un sendero que es, en gran medida, paralela a mi propio desarrollo. El expresa poéticamente lo que yo intento comunicar científicamente. Pero el Dr. Schnitzle no es solo un poeta, es también un científico.
George Sylvester Viereck: Usted no sólo es un científico, también es un poeta. La literatura americana está impregnada de psicoanálisis. Hupert Hughes, Harvrey O’Higgins y otros, son sus intérpretes. Es casi imposible abrir una nueva novela sin encontrar alguna referencia al psicoanálisis. Entre los dramaturgos Eugene O’Neill y Sydney Howard tienen una gran deuda con usted. “The Silver Cord” por ejemplo, es simplemente una dramatización del complejo de Edipo.
S. Freud: Yo sé y entiendo el cumplido que hay en esa afirmación. Pero, tengo cierta desconfianza de mi popularidad en los Estados Unidos. El interés americano por el psicoanálisis no se profundiza. La popularización lo lleva a la aceptación sin que se lo estudie seriamente. Las personas apenas repiten las frases que aprenden en el teatro o en las revistas. Creen comprender algo del psicoanálisis porque juegan con su argot. Yo prefiero la ocupación intensa con elpsicoanálisis, tal como ocurre en los centros europeos, aunque Estados Unidos fue el primer país en reconocerme oficialmente.
La Clark University me concedió un diploma honorario cuando yo siempre fui ignorado en Europa. Mientras tanto, Estados Unidos hace pocas contribuciones originales al psicoanálisis.
Los americanos son jugadores inteligentes, raramente pensadores creativos. Los médicos en los Estados Unidos, y ocasionalmente también en Europa, tratan de monopolizar para sí al psicoanálisis. Pero sería un peligro para el psicoanálisis dejarlo exclusivamente en manos de los médicos, pues una formación estrictamente médica es con frecuencia, un impedimento para el psicoanálisis. Es siempre un impedimento cuando ciertas concepciones científicas tradicionales están arraigadas en el cerebro.
¡Freud tiene que decir la verdad a cualquier precio!. El no puede obligarse a sí mismo a agradar a Estados Unidos donde están la mayoría de sus seguidores. A pesar de su rudeza, Freud es la urbanidad en persona. Él oye pacientemente cada intervención, procurando nunca intimidar al entrevistador. ¡Raro es el visitante que se aleja de su presencia sin un presente, alguna señal de hospitalidad!
Había oscurecido. Era tiempo de tomar el tren de vuelta a la ciudad que una vez cobijara el esplendor imperial de los Habsburgos. Acompañado de su esposa y de su hija, Freud desciende los escalones que lo alejan de su refugio en la montaña a la calle para verme partir. Él me pareció cansado y triste al darme el adiós.
“No me haga parecer un pesimista”, dice Freud después de un apretón de manos. Yo no tengo desprecio por el mundo.
Expresar desdén por el mundo es apenas otra forma de cortejarlo, de ganar audiencia y aplauso.
¡No, yo no soy un pesimista, en tanto tenga a mis hijos, mi mujer y mis flores!
No soy infeliz, al menos no más infeliz que otros”.
El silbato de mi tren sonó en la noche. El automóvil me conducía rápidamente para la estación. Apenas logro ver ligeramente curvado y la cabeza grisácea de Sigmund Freud que desaparecen en la distancia…
Esta entrevista fue publicada en el volumen de “Psychoanalysis and the Fut” en New York en 1957. La traducción es de Miguel Ángel Arce.
George Sylvester Viereck,  fue un poeta y propagandista germano-estadounidense. Nació el 31 de diciembre de 1884 en Múnich, Alemania  y murió en 18 de marzo de 1962 en Massachusets, Estados Unidos.
Fuente: En el margen

martes, 5 de abril de 2016

Tinta invisible (formula casera, fluorecente y quimica para diferentes colores)

Metodo Casero

necesitas:
hoja blanca
2 cucharadas de jugo de limon
un cottonete de algodon
y una fuente de calor ( foco, tostador, plancha, vela, encendedor)

esto es muy sencillo; exprime el jugo de limon en un recipiente, sumerge el cotonete
escribe en la hoja en blanco, dejalo secar y utiliza una fuente de calor para revelar tu mensaje secreto.
(ten cuidado de no quemarte, no acerques mucho el encendedor porque la hoja puede quemarse y puedes provocar un accidente, si eres muy pequeño pidele a un adulto que te ayude)



TIP******en lugar de jugo de limon tambien puedes usar: jugo de cebojja, jugo de uva, o leche****






Metodo casero sin necesidad de usar fuente de calor:

necesitas sal, agua y un lapiz.
-disuelve sal de mesa en agua usa una pluma limpia (o un cottonete de algodon) para escribir.
-escribe tu mensaje y espera a que se seque
- raya sobre la hoja con el lapiz suave para revelar tu mensaje.





Formula quimica

con esto puedes obtener colores distintos
necesitas uno de estos 3 quimicos (cada uno es distinto color)
- solucion de ferrocianuro de sodio
-salicilato de sodio
- solucion de acido tannico
un pincel, una hoja blanca (buena calidad)
y solucion de sulfato de amonio ferroso.

remoja el pincel en una de las soluciones de cualquiera de los primeros 3 quimicos 
pasa el pincel ligeramente sobre toda la hoja y dejala secar.
usa una pluma limpia y la solucion de sulfato de amonio ferroso para escribir.

TIP: si pasas el pincel por un quimico y lo pasas sobre una parte de la hoja, y despues cambias de quimico y lo pones sobre otra parte de la hoja creas un muy buen efecto al hacer cambiar de color la tinta al escribir.



Formula Fluorecente

necesitas:
- luz uv ( aqui hay ejemplos que puedes comprar link)
- un liquido que contenga quinina (puedes comprarlo en farmacias) O encontrarlo en bebidas como agua tonica (usada para mezclar bebidas alcoholicas) aqui hay ejemplos de liquidos que contienen quinina... 1, 2, 3

escribe en una hoja tu mensaje con el liquido y revelalo con la luz cuando desees.
Tambien puedes dibujar o poner palabras sobre tu mano (asi como en club nocturnos) u en otra parte; diviertete como muchos...

domingo, 27 de marzo de 2016

Ex carapintadas y pro nazis, en una actividad “pedagógica” de Macri

El gobierno porteño desarrolló en evento educativo sobre Malvinas con chicos de escuelas primarias, y convocó a veteranos de guerra que participaron de alzamientos contra gobiernos democráticos y reivindican públicamente al genocidio nazi.

“Jornadas sobre las Islas Malvinas”
De la Redacción de Diario Registrado // Domingo 04 de mayo de 2014 | 21:39

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llevó adelante en abril el evento pedagógico “Jornadas sobre las Islas Malvinas” dirigido a alumnos de escuelas primarias. No obstante eligió para que disertaran, a muchos ex combatientes que participaron de alzamientos carapintadas contra los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, defensores públicos del régimen nazi y de Adolf Hitler en las redes
 sociales, y que reivindican la última dictadura militar.

Las charlas se realizaron en conjunto por el Programa Integral de Salud para Ex Combatientes de Malvinas del Ministerio de Salud, la Coordinación de Apoyo de Eventos Pedagógicos y Deportivos dependiente del Ministerio de Educación, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Seguridad y el CGP N° 3.

En el marco de las jornadas entre el 14 y 16 de abril se realizó la mesa de “arte y cultura” en el espacio Cultural Julián Centeya, para que los niños conozcan “las experiencias personales y la vida social de los ex combatientes a través de muestras artísticas, deportivas y culturales, con el fin de recuperar la memoria colectiva a 32 años de la guerra de Malvinas”.

De aquella actividad participó por ejemplo fue 
  • Juan José Gómez Centurión, director Ejecutivo de la Agencia Gubernamental de Control porteña, un ex combatiente, simpatizante de los carapintadas durante su paso por el Ejército (su carrera castrense se inició en 1976 y culminó en 1997).
Juan José Gómez Centurión

Asimismo en las fotos de las jornadas que circulan por las redes sociales se observa al funcionario del PRO junto a diversos ex combatientes. Entre ellos se destacan:
  • Carlos Szyrkoviec, suboficial del Ejército retirado, invitado como “dibujante”. Szyrkoviec en su cuenta de Facebook celebró el 20 de abril el 125º aniversario del nacimiento de Adolf Hitler a quien “saludó” por su cumpleaños. “Feliz cumpleaños Adolf..!!!”, escribió sin tapujos. Incluso, añadió un link a una nota en la que se le rinde honor. Otro posteo muestra una fotografía de una escopeta y acotó: “Herramienta especial para tener a mano en estos tiempos de exterminar zombies morochos…”. En sus escritos favorece los linchamientos.
Carlos Szyrkoviec
    Carlos Szyrkoviec
  • Ernesto Julián Báez, otro invitado tuvo como foto de perfil de su Facebook un gran retrato de Hitler con la esvástica detrás o uno de Seineldín.
Facebook

  • Víctor Villagra y Jorge Cosentino, ex combatiendes que actualmente trabajan en el programa de Salud. Ambos se presentaron como amicus curiae en defensa de los oficiales y suboficiales argentinos acusados de cometer crímenes de lesa humanidad contra su propia tropa en pleno conflicto bélico. Causa judicial que hoy se encuentra en la Corte Suprema de Justicia de la Nación esperando definición.
Víctor Villagra
Jorge Cosentino
  • Adrián Campana, uno de los expositores, también se presentó como amicus curiae de sus superiores acusados por violaciones a los Derechos Humanos durante la guerra. Solicitó a la justicia que los hechos denunciados por decenas de ex soldados conscriptos “no sean considerados de lesa humanidad”.
Adrián Campana
Adrián Campana
  • Marcelo Alvarado, otro de los invitados que adhirió como Amicus Curiae, fue detenido en diciembre de 1990 por su participación en el cuarto levantamiento carapintada que sacudió al país. Luego de ser procesado se lo consideró coautor penalmente responsable de los delitos de rebelión agravada por haber sido cometida por personas con estado militar, asociación ilícita calificada, tentativa de homicidio reiterado –como mínimo 56 oportunidades–, privación ilegal de la libertad con el concurso de amenazas en 5 oportunidades, coacciones, interrupción de los medios de transporte, robo agravado por el uso de armas y en banda en 3 oportunidades una de ellas tentada y daño calificado todos ellos en concurso real. Estuvo tres años en prisión y compartió pabellón con Seineldín en el penal de Caseros.
Marcelo Alvarado
  • Víctor Hugo Cabrer, militante del grupo nacionalista sentimiento malvinero. En su página de Facebook, festejó el 24 de marzo rindiendo tributo al dictador Jorge Rafael Videla. En su cuenta también se lo puede ver homenajeando a Seineldín.
Víctor Hugo Cabrer


Viste a su hijo como militar, le pinta la cara, le da un arma de juguete y lo hace posar frente a una bandera con las islas Malvinas estampadas. La leyenda dice que ya tiene (el niño) "3 años" y ama a su patria. en el titulo dice que recuperara las islas.

  • Marcelo Llambías Pravaz, ex mayor del Ejército Argentino, condecorado por su desempeño en la guerra de 1982, que fue destituido en 2005 por un decreto presidencial de Néstor Kirchner, luego de ser condenado por matar al teniente coronel Jorge Velazco, a quien le pegó un tiro en la cabeza durante una pelea en el barrio porteño de Núñez, en 2001. En su muro de Facebook, el militar destituido promueve una petición pública dirigida a la presidenta Cristina Fernández en la que se pide la “libertad para todos los presos de las FFAA (Fuerzas Armadas) y FFSS (Fuerzas de Seguridad)”, en alusión implícita a los detenidos por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar.
Marcelo Llambías Pravaz
Marcelo Llambías Pravaz y Nick Taylor
  • Además en la actividad se presentó la banda musical “Grupo Feeed!!” que reivindicó al ex combatiente y represor Horacio Losito, condenado a cadena perpetua por cometer delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de estado, y participantes de los levantamientos carapintadas. El bajista de la agrupación tocó con una remera que tenía estampado el retrato de Losito. En los Juicios por la Verdad, Losito fue condenado por su rol en la Masacre de Margarita Belén 1  2 .
Grupo Feeed
Secomunicaron con Losito y estan felices por ello.
Aclaracion: en esta foto el bajista lleva la impresion de un rostro que no es Losito, es Robeto Estevez; no es la foto a la que se referencia en la mota.
Losito en la remera del bajista
Remeras con Losito

Losito
Ex combatiente y represor Horacio Losito, condenado a cadena perpetua por cometer delitos de lesa humanidad durante el terrorismo de estado, y participantes de los levantamientos carapintadas.
En los Juicios por la Verdad, Losito fue condenado por su rol en la Masacre de Margarita Belén

Victimas de la Masacre de Margarita Belén