Páginas

martes, 2 de junio de 2015

Un alcoholímetro para las mujeres de la Antigua Roma

esde los orígenes de Roma, las mujeres tenían prohibido beber vino y la obligación de besar en la boca al marido. Ambas, prohibición y obligación, estaban directamente relacionadas y tenían que ver con el ius osculi, el alcoholímetro de la época.
Por medio del ius osculi (derecho al beso), el marido besaba en la boca a su esposa para comprobar si había bebido vino. Excepto el supuesto de que el vino consumido fuese prescrito por un médico, porque el vino también se utilizaba con fines medicinales, el castigo que recibiría la esposa que hubiese dado positivo era una paliza, el repudio e incluso la muerte. Este último caso lo cita el historiador Valerio Máximo (siglo I) cuando relata la historia de un tal Mecenio que mató a palos a su mujer por beber vino. Fue un caso sonado en la sociedad romana de la época, pero no por haberla matado, a lo que tenía derecho, sino por el método utilizado. Según Plinio el Viejo, las mujeres condenadas por este tipo de “delito”, equiparable al de adulterio, debían ser encerradas en una habitación de la casa y dejarlas morir por inanición, tal y como se hizo con la esposa que robó a su marido las llaves de la bodega donde guardaba el vino. Aun así, como sólo se equivocó en la forma, su caso fue, como diríamos hoy, sobreseído.
La esposa acusada podía pedir el “contranálisis” que, lamentablemente para ella, corría a cargo de los parientes de la parte acusadora. La esposa debía echar el aliento a los familiares del marido que, seguramente, confirmarían su positivo. Retomando la historia Mecenio, el comentario de Valerio Máximo de esta historia “justificaba” el porqué de castigar este delito: Cualquier mujer que esté ávida de vino cierra la puerta a la virtud y la abre a todos los vicios.


Cómo calcular la distancia con el dedo pulgar

En la era de los smartphones, gps y demás inventos que nos ayudan a guiarnos en la montaña, puede resultar raro rescatar el antiguo método de medir la distancia con el dedo pulgar, pero la verdad es que aun siendo un método aproximativo no exacto,resulta sorprendentemente rápido y útil cuando queremos calcular cualquier distanciaentre nosotros y un objetivo en línea recta.



Lo primero es seleccionar el punto u objeto sobre el que queremos medir la distancia, luego con la mano empuñada y el dedo pulgar levantado, extendemos el brazo izquierdo, cerramos el ojo derecho y mirando por el izquierdo, hacemos coincidir el borde izquierdo del objeto sobre el borde derecho de nuestro dedo pulgar, con lo que habremos creado un primer eje visual. Ahora es importante no movernos, manteniendo la misma posición, cerramos el ojo izquierdo y abrimos el derecho. Con esto obtenemos un desplazamiento del pulgar hacia la izquierda y con ello un segundo eje visual.



Pues bien, en el plano horizontal, la distancia entre el objeto y el segundo eje visual que pasa por el borde derecho de nuestro dedo pulgar, nos dará una distancia aproximada que tendremos que calcular en base a una estimación. Esa distancia, multiplicada por diez, es la distancia en línea recta entre nosotros y el objeto o punto inicial


http://www.020mag.com/noticias/6228/como-calcular-la-distancia-con-el-dedo-pulgar

lunes, 1 de junio de 2015

4 trucos psicológicos que puedes probar en cualquier momento

Aquí no vamos a convertirte en un Jedi que manipule las ideas de personas de “mente débil” haciendo uso de la Fuerza, pero sí te vamos a enseñar algunos trucos de la psicología inversa para que tengas influencia sobre las personas que te rodean.
poder vencidas
Una publicación en Quora, una red social de preguntas y respuestas, ofrece diversostrucos psicológicos. Dale un vistazo a estos cuatro que puedes probar con tus amigos cuando quieras.

1 – Falso mentiroso.

Hay muchas formas de lograr que las personas crean que mientes muy mal o que mientes mucho. Sí, parece un poco extraño, pero funciona.
Si logras convencer a las personas de que eres un mal mentiroso, casi siempre van a creer en ti. Después de todo, en teoría, siempre lograrán darse cuenta cuando intentes jugarles mal – eres tan transparente. Pero sabes que no es así y entonces podrás pasar por el valle de las mentiras totalmente ileso.
Y si eres un mentiroso empedernido, al punto de que las personas ya no crean en ti, puedes decir “falsas mentiras” y alterar las decisiones de las personas. Piensa en ello, los demás siempre creerán que estás mintiendo. Imagina la escena: alguien entra en tu habitación sorpresivamente y pregunta lo que estás haciendo y rápidamente respondes: “viendo pornografía”. Aunque sea verdad, van a dudarlo porqué eres un ser mentiroso.

2 – Psicología inversa.

Un clásico. Algunas personas tienen un ego bastante débil y fácilmente pueden ser manipuladas usando psicología – el mayor ejemplo son los niños. Basta con que digas lo contrario a lo que realmente quieres que hagan y harán exactamente eso que le dices. ¿Parece confuso? Vamos al ejemplo.
Deseas que un compañero limpie el baño. Durante un tiempo debes decirle que el baño está asqueroso y después atacar con un “tu ganas, no limpies el baño. Quiero que todos sepan lo cerdo que eres”. Probablemente tu compañero se sentirá culpable y coaccionado a hacer lo contrario de lo que le dices. Si quieres ser más eficaz, en este caso, todavía puedes agregar “nunca vas a limpiar el baño tan bien como lo hago yo”.
Otra forma de usar psicología inversa es pedir a alguien que no haga aquello que quieres que se haga. Por ejemplo: “por nada del mundo te vayas a comer mi papas”. No ofrezcas motivos del porqué, pues el misterio instigará aún más a la persona. Recomendación: no suele funcionar si la tarea es desagradable, como “no limpies tu cuarto”.

3 – Ilusión de la elección.

Es un clásico de la publicidad. Es posible hacer que alguien tome determinada decisión ofreciendo a la persona la ilusión de que tiene el poder de elegir. Para ayudar a visualizar el concepto, aquí está un ejemplo bastante usado en la industria alimenticia:
Una cadena de comida rápida ofrece tres tamaños diferentes de papas fritas. La pequeña cuesta $15, y la caja tamaño medio $17. Si tuvieras esas dos opciones y el criterio principal de la elección fuera el precio, seguramente nos inclinaríamos por la primera opción. Pero, para vender más, existe una tercera opción: papás grandes por $18. Ahora vale más la pena comprar las grandes, ¿no es así? Después de todo apenas y cuesta 1 peso más que las tamaño medio. Aunque, a fin de cuentas, estés gastando más de lo que pretendías.

4 – Gestos contagiosos.

En un grupo de personas, algunas acostumbran a seguir el lenguaje corporal de otras. ¿Lo dudas? Haz alguno de estos ejemplos para probar la teoría y divertirte.
Mira hacia arriba. Si hay alguien que tenga su atención en ti, seguramente terminará mirando hacia arriba.
El bostezo es otro gesto contagioso. Intenta bostezar a propósito mientras conversas con alguien y ve como sucede la magia.
Una forma de saber si la persona con quien conversas está interesada en lo que estás diciendo es cruzar los brazos. Si el gesto es retribuido, seguramente está interesada.

Para conseguir una versión offline del blog

Esta mañana, a solicitud de un compañero que quería mostrar una versión de su blog en una ubicación en la que no dispone de conexión a Internet (no me ha dado más detalles del caso, ni tampoco yo se los he pedido), he estado investigando sobre las diferentes soluciones que permiten obtener dicho objetivo. Las expondré a continuación, de forma más bien sumaria, porque existen muchísimas variaciones, permutaciones y combinaciones a partir de los tres grandes grupos de opciones posibles.
1. Generar una versión documental del blog.
La operación consiste en volcar el contenido de un blog a un formato documental –normalmente PDF– que pueda leerse sin conexión a Internet. Es obvio que tal solución sólo es aconsejable si no importa perder la interactividad del blog, su estructura de navegación y la disposición original de sus entradas, páginas, categorías, etiquetas, etc. En un artículo del pasado 22 de noviembre, titulado Hélice 12 y otros documentos en PDF, ya consideré algunas aplicaciones que podrían ser adecuadas para este propósito, pero esta mañana he descubierto, a partir de una consulta a los foros de WordPress, un servicio muy interesante. Se trata de BlogBooker, un servicio online cuyo rasgo característico es que opera a partir de los ficheros de exportación generados por BloggerLiveJournal y WordPress.
Y la verdad es que lo hace bastante bien, si he de juzgar a partir de mi propia experiencia, pues BlogBooker ha sido capaz de lidiar con el fichero de exportación de La Bitácora del Tigre, un monstruo de casi 10 MB. de texto plano y más de 116.000 líneas, cuyo resultado es un monumental PDF de nada menos que 1599 páginas, con paginación, índices, ilustraciones, comentarios e hipervínculos perfectamente funcionales, que tendré bien a mano para futuras contingencias. Evidentemente, no todo es perfecto en el mundo de las aplicaciones gratuitas –la maquetación y la forma de resolver el asunto de los enlaces incrustados, por poner dos ejemplos, distan mucho del óptimo deseable-, pero el producto final es del todo presentable.
Hay que tener en cuenta, además, que la solución ingeniada por BlogBooker tiene otra virtud muy aprovechable, y es el hecho de que, al estar basada en un fichero de exportación, cabe utilizarla para generar PDFs basados en cualquiera de los múltiples criterios que se pueden seleccionar para exportar un blog de WordPress. Es decir, se puede crear un PDF basado en autores, plazos cronológicos, tipo de contenido o estado de publicación, categorías, etiquetas, etc. Yo he probado a crear una versión documental de la sección de libros de La Bitácora del Tigre, mediante el plugin Advanced Export for WP & WPMU, y el resultado es tan bueno que estoy pensando en utilizarlo como carta de presentación para abrirme paso en el negocio editorial (es broma, porque no están los tiempos como para privarse de la condición de funcionario, por mucho descuento salarial que se nos venga encima).
2. Descargar una versión navegable del blog mediante un capturador web.
Los capturadores o web rippers (literalmente, ‘destripadores de webs’) son programas que se conectan a un sitio de Internet, lo leen y lo escriben a un soporte de almacenamiento, en forma de archivos estáticos. Existen multitud de aplicaciones que, de un modo u otro, encajan en esta definición (véase, por ejemplo, el epígrafe correspondiente en Softonic), y sus dos mayores ventajas son, en primer lugar, que resultan relativamente fáciles de utilizar, y en segundo lugar que permiten obtener una copia navegable del sitio, que se puede ejecutar localmente en un navegador sin conexión a Internet. Ahora bien, conviene tener en cuenta que la mayoría de esas aplicaciones dejan ciertos elementos fuera de su alcance, bien sean imágenes, determinados archivos multimedia o ciertas funcionalidades que no se pueden capturar.  Por otra parte, para sitios grandes y de estructura compleja, la definición del nivel de profundidad al que debe llegar la extracción del sitio puede resultar bastante complicada.
Yo he experimentado con diversos capturadores web en más de una ocasión, normalmente para hacer pruebas (es decir, sin una necesidad real de utilizar las capturas en un contexto en el que la conexión a Internet fuera imposible) y los resultados nunca han sido los apetecidos. La última vez que lo intenté con mi blog y uno de los programas más conocidos , HTTrack(una aplicación gratuita y multiplataforma, que tiene versiones para Windows y para varias distribuciones de Linux), el web ripper entró en una especie de bucle infinito, hasta que, después de más de diez horas de descarga y tras haber volcado al ordenador más de ¡4 GB. de datos!, tuve que detener el proceso.
En una prueba más reciente, realizada para la redacción de este artículo, y limitada a la ya citada categoría de ‘Libros’ de La Bitácora del Tigre, el HTTrack ha conseguido descargar los archivos correspondientes a dicha sección en algo menos de 16 minutos y con un peso de casi 22 MB., lo cual parece más razonable. Sin embargo, una vez ejecutado el sitio en el navegador local, he podido comprobar que los enlaces que remiten a los artículos de dicha función no envían al sitio almacenado en mi disco duro, sino a las URLs originales, por lo que la descarga carece de utilidad para los objetivos pretendidos. Probablemente este defecto no sea achacable a limitaciones intrínsecas en la funcionalidad del capturador web (a ningún programa se le pueden poner imposibles), pero sí pone de relieve las limitaciones inherentes a esta clase de aplicaciones, que fallan cuando se enfrentan a sitios con una estructura hipertextual tan densa y compleja como un blog realizado con WordPress.
3. Crear una copia exacta del blog mediante un servidor web ejecutable en local.
Esta es la opción más satisfactoria desde un punto de vista técnico, porque el resultado final puede ser un clon prácticamente exacto del blog original. Por el contrario, también es la más difícil de conseguir, porque exige la instalación de un servidor web (normalmente mediante un paquete preparado al efecto, como AppServerEasyPHPWampServer o XAMPP para Windows, o MAMP y XAMPP para Mac OS X, y no menciono las alternativas para Linux porque muchas distribuciones ya integran, aunque no las tengan activadas, las tres aplicaciones esenciales que forman parte de estos paquetes, es decir, el servidor Apache, el lenguaje de programación PHP y la base de datos MySQL), que ejecute exactamente la misma instalación y configuración del blog original, con sus mismas plantillas y extensiones, y por supuesto con un conjunto de datos idéntico. Si se dispone de los conocimientos para instalar y ejecutar en local un servidor web con los servicios anexos, (dependiendo de la complejidad del paquete, pueden incluir, además, un servidor FTP, un servidor de correo, etc.), es perfectamente factible obtener un blog con un porcentaje altísimo de funcionalidad y fidelidad al original.
Una rápida búsqueda por Internet permite encontrar una auténtica montaña de tutoriales sobre esta técnica, pero para no aburrir a mis lectores sólo ofreceré un puñado de referencias:
Una ventaja adicional de este tipo de soluciones, muy utilizadas por los profesionales de la creación de sitios web, es que permiten montar sitios de desarrollo en los que hacer pruebas y experimentos, y someter al blog a todos los tormentos imaginables, que serían del todo imprudentes en un sitio en producción. Se puede tener en un servidor local una copia sincronizada del blog original y experimentar sobre ella todos los ajustes que se consideren necesarios; sólo una vez que éstos hayan sido afinados y probados a plena satisfacción, el resultado se sube, mediante diversos procedimientos, al servidor de producción.
Por último, las instalaciones de un blog en servidor local tienen otra ventaja, y es que existen paquetes específicamente preparados para ejecutar el servidor web en un dispositivo portátil,como MoWeS Portable, diseñado para funcionar en llaves USB, o Server2Go, para unidades de CD o DVD (también XAMPP y algún otro de los paquetes ya mencionados pueden ser ejecutados en sus denominadas “versiones portables”, tal como expliqué, hace ya bastante tiempo en el artículo WordPress en un pincho). Estas versiones especializadas de los empaquetamientos de la tríada mágica –Apache, PHP y MySQL- son muy adecuadas para aquellos casos en que el objetivo es proporcionar una distribución autoejecutable de un sitio web dinámico, sea un blog, un portal, un LCMS, etc.
En todo caso, nunca hay que olvidarse de la condición esencial de la que hemos partido al comenzar este artículo, es decir, de la falta de conexión a Internet. Si carecemos de ella y nuestra bitácora llama a una imagen, a un vídeo o a un archivo de audio que se halle en otro servidor distinto al que se está ejecutando en local –y esto es muy frecuente en todos los sitios web que aprovechan la enorme variedad de servicios de la Web 2.0, y prácticamente no hay blog que no lo haga-, la funcionalidad asociada a dichos elementos será imposible. Por otra parte, sólo se puede obtener un clon exacto de un blog (de cualquier sitio web, en realidad, sea estático o dinámico) cuando se dispone de todos sus elementos de instalación. Dicho en otros términos: no se puede ejecutar en local un blog de WordPress.com (o, por referirme al caso con el que he empezando este artículo, de la plataforma Multiblog) con todas sus funcionalidades asociadas, porque es imposible recuperar de los servidores de dichos servicios todos los elementos que se la proporcionan. Lo mismo ocurre con un blog de Blogger: éste será exportable a local o a otra plataforma, servicio o aplicación gestora de blogs, pero no se podrá reproducir la instalación original, ya que depende de elementos imposibles de reproducir.

Los onas: Vida y muerte en Tierra del Fuego (VV. DD., 1977)

Documenta la vida de la última generación de los Selk'nam, conocidos como Onas, su modo de vida, economía, ritos, cantos, tradiciones y su lenta extinción tras la colonización europea. En 1985 recibió el Gran Premio en el Primer Festival Nacional de Cine Antropológico y Social.

Suscríbete a nuestro canal, La Cigarra Libertaria TV, un proyecto del Grupo de Estudios José Domingo Gómez Rojas.

jueves, 28 de mayo de 2015

Carbon Activado

¿Qué es el carbón activado?

El carbón activado es carbón poroso que atrapa compuestos, principalmente orgánicos, presentes en un gas o en un líquido. Lo hace con tal efectividad, que es el purificante más utilizado por el ser humano.
Los compuestos orgánicos se derivan del metabolismo de los seres vivos, y su estructura básica consiste en cadenas de átomos de carbono e hidrógeno. Entre ellos se encuentran todos los derivados del mundo vegetal y animal, incluyendo el petróleo y los compuestos que se obtienen de él.
A la propiedad que tiene un sólido de adherir a su paredes una molécula que fluye, se le llama “adsorción”. Al sólido se le llama “adsorbente” y a la molécula, “adsorbato”.
Después de la filtración –que tiene por objeto retener sólidos presentes en un fluido-, no existe un sólo proceso de purificación con más aplicaciones que el carbón activado. Entre ellas están:
Potabilización de agua (el carbón retiene plaguicidas, grasas, aceites, detergentes, subproductos de la desinfección, toxinas, compuestos que producen color, compuestos originados por la descomposición de algas y vegetales o por el metabolismo de animales…).
Deodorización y purificación de aire (por ejemplo, en respiradores de cartucho, sistemas de recirculación de aire en espacios públicos, venteos de drenajes y plantas de tratamiento de agua, casetas de aplicación de pinturas, espacios que almacenan o aplican solventes orgánicos…)
Tratamiento de personas con intoxicación aguda (el carbón activado se considera el “antídoto mas universal”, y se aplica en salas de urgencias y hospitales).
Refinación de azúcar (el carbón retiene las proteínas que dan color al jugo de caña; el objetivo fundamental de este proceso es evitar que el azúcar fermente y se eche a perder).
Decoloración de aceites vegetales (como el de coco), glucosa de maíz y otros líquidos destinados a la alimentación.
Decoloración y deodorización de bebidas alcohólicas (como vinos de uva y destilados de cualquier origen).
Recuperación de oro (el oro que no se puede separar de los minerales por los procesos de flotación, se disuelve en cianuro de sodio y se adsorbe en carbón activado).

¿Qué le da al carbón activado la propiedad de adsorber, principalmente moléculas orgánicas?

Cualquier partícula de carbón tiene la capacidad de adsorber. Es por ello que algunas personas colocan carbón de leña en el refrigerador para eliminar los olores. Lo mismo sucede si se coloca carbón en un recipiente con agua: elimina color, sabor y olor. O bien, en el campo, las personas queman tortilla y la ingieren para aliviarse de problemas digestivos (como infecciones ligeras, indigestión o flatulencia).
Activar un carbón consiste en hacerlo poroso para ampliar su capacidad de adsorción. Un gramo de carbón de leña tiene un área superficial de alrededor de 50 m2. Con la activación, ésta llega a 600 u 800 m2. Es decir, aumenta entre 12 y 16 veces.
Los átomos de carbono que forman un sólido al que llamamos “carbón”, se ligan entre sí mediante uniones de tipo covalente. Cada átomo comparte un electrón con otros cuatro átomos de carbono (hay que recordar que en las uniones iónicas, el átomo más electronegativo le roba uno o más electrones al otro). Los átomos que no están en la superficie, distribuyen sus cuatro uniones en todas las direcciones. Pero los átomos superficiales, aunque están ligados con otros cuatro, se ven obligados a hacerlo en menor espacio, y queda en ellos un desequilibrio de fuerzas. Ese desequilibrio es el que los lleva a atrapar una molécula del fluido que rodea al carbón.
La fuerza con la que el átomo superficial de carbono atrapa a la otra, se llama “Fuerza de London”, que es uno de los siete tipos de “fuerzas de Van der Waals”. Se considera una unión fisicoquímica, suficientemente fuerte para retener al adsorbato, pero no tan fuerte como para considerarla una unión química irreversible que forma una nueva estructura molecular. Por ello, la adsorción es reversible y el carbón activado puede reactivarse para utilizarse de nuevo.
Como dijimos, las moléculas que adsorbe el carbón tienden a ser covalentes; no iónicas, pues estas últimas tratarían de robar o de donar electrones a los átomos de carbono. Las uniones entre átomos de carbono e hidrógeno son covalentes, y es por ello que el carbón es un buen adsorbente de moléculas orgánicas.
No todas las moléculas orgánicas tiendan a ser covalentes. Suelen contener átomos de oxígeno, azufre y otros de alta electronegatividad, que dan tendencia iónica a la parte de la molécula que los contiene. Por otro lado, no todas las moléculas inorgánicas tienden a ser iónicas; también las hay de tendencia covalente. Tal es el caso del dicianuro de oro, que hace del carbón activado una parte esencial del proceso de extracción de este metal precioso.

¿A partir de qué materias primas puede obtenerse un carbón activado?

En teoría, podría activarse cualquier partícula de carbón. No obstante, si el carbón está muy ordenado (como es el caso del diamante o el grafito), es difícil eliminar algunos átomos de carbono para generar poros.
Una manera de clasificar carbones, se basa en el grado de “coquización” u ordenamiento de sus átomos de carbono. Mientras menos ordenados, el carbón es menos duro y puede activarse con mayor facilidad.
Las materias primas más utilizadas para fabricar carbón activado son: maderas poco duras (como la de pino), carbones minerales (ligníticos, bituminosos y de antracita) y cáscaras o huesos de vegetales (concha de coco, hueso de aceituna o de durazno, cáscara de nuez).
Los carbones activados fabricados a partir de maderas poco duras, forman poros de diámetro grande, y son particularmente adecuados para decolorar líquidos. Los que se fabrican a partir de carbones minerales, tienden a formar una amplia gama de poros; suelen ser más adecuados para aplicaciones en las que los compuestos que buscan retenerse son de distintos tamaños moleculares. Los que parten de cáscaras o huesos duros, forman poros pequeños, y se aplican en el tratamiento de gases o en la potabilización de aguas que provienen de pozos.



¿Qué forma física tiene un carbón activado?

El carbón puede producirse en forma de polvo, de gránulos o de pelets cilíndricos.
El polvo sólo se aplica en la purificación de líquidos; el carbón se dosifica en un tanque con agitación y luego se separa del líquido por medio de un filtro adecuado para retener partículas pequeñas (como es el filtro prensa). En el caso del carbón granular, se produce en diferentes rangos de partícula, que se especifican con base en la granulometría o número de malla. Una malla 4, por ejemplo, es la que tiene cuatro orificios en cada pulgada lineal. Se aplican, tanto en la purificación de líquidos como de gases. Los pelets se aplican normalmente en el tratamiento de gases, ya que su forma cilíndrica produce una menor caída de presión.
Para el caso de que se desea un carbón granular o pelet, si la materia prima no es suficientemente dura, se puede reaglomerar con un agente ligante que le imparte dureza para evitar que se rompa al paso del fluido.

¿Cómo se activa un carbón?

El carbón puede activarse mediante procesos térmicos o químicos. Los procesos térmicos consisten en provocar una oxidación parcial del carbón, para lograr que se formen los poros, pero evitando que se gasifique y se pierda más carbón del necesario. Esto ocurre a temperaturas que están entre los 600 y los 1100oC, y en una atmósfera controlada (que se logra mediante la inyección de una cantidad adecuada de vapor de agua o de nitrógeno).
Los procesos químicos parten de la materia prima antes de carbonizarse. Los reactivos son agentes deshidratantes (como ácido fosfórico) que rompen las uniones que ligan entre sí a las cadenas de celulosa. Después de esta etapa, el material se carboniza a una temperatura relativamente baja (de unos 550oC) y luego se lava para eliminar los restos de reactivo y de otros subproductos.
Los hornos en los que se activa un carbón térmicamente o en los que se carboniza un carbón previamente tratado con un químico, pueden ser rotatorios o verticales (de etapas).

¿Cuál es la capacidad de adsorción del carbón activado?

La capacidad de un carbón activado para retener una sustancia determinada no sólo está dada por su área superficial, sino por la proporción de poros cuyo tamaño sea el adecuado, es decir, un poco adecuado tiene un diámetro de entre una y cinco veces la molécula de que se va a adsorber. Si se cumple esta condición, la capacidad de un carbón activado puede ser de entre el 20% y el 50% de su propio peso.

¿Cómo elimina el carbón activado el cloro libre presente en el agua?

Eliminación de cloro libre:
La decloración consiste en un mecanismo complicado que puede seguir distintos caminos de reacción en los que el CA puede intervenir como reactivo o como catalizador.
El cloro libre puede adicionarse al agua en forma de cloro gas, solución de hipoclorito de sodio, o tabletas -gránulos- de hipoclorito de calcio. En cualquiera de estos casos, el cloro queda disuelto en forma de ácido hipocloroso (HOCl), un ácido débil que tiende a disociarse parcialmente.
Las distribución entre ácido hipocloroso y ión hipoclorito depende del pH y de la concentración de estas especies. A ambas formas moleculares se les define como cloro libre. Las dos son fuertes oxidantes que al ser adicionados al agua reaccionan de manera casi inmediata con impurezas orgánicas e inorgánicas, y ejercen un efecto biocida en los microorganismos.
El cloro que reacciona y el que interviene en esta etapa de desinfección, deja de ser libre y queda combinado y deja de ser libre. Una vez terminada esta etapa, es necesario eliminar el cloro libre residual, mediante carbón activado granular.
Cuando el carbón se expone al cloro libre, se llevan a cabo reacciones en las que el HOCl o el OCl- se reducen a ión cloruro. Dicha reducción es el resultado de distintos caminos de reacción posibles. En dos de los más comunes, el CAG actúa de acuerdo con las siguientes reacciones:
en donde C* representa al carbón activado. C*O y C*O2 son óxidos superficiales, que poco a poco van ocupando espacios que, al quedar bloqueados, ya no participan en la reacción. Algunos de estos óxidos se liberan hacia la solución como CO y CO2. Esto vuelve a dejar espacios disponibles que por lo tanto aumentan la capacidad del CAG para esta reacción. En cuanto al , también se acumula en la superficie del carbón durante los primeros momentos de operación. Al seguir llegando HOCl o a la superficie del carbón, la reacción se hace un poco más lenta, y entonces se empieza a liberar el . Esta disminución de velocidad se debe al envenenamiento del carbón con los óxidos superficiales. Dicho envenenamiento continúa de manera gradual, mientras disminuye la capacidad, tanto de adsorción como de decloración del CA.
En las reacciones anteriores puede intervenir en lugar de HOCl, con la diferencia que no se produce H+. Puede observarse que el CA reacciona y por lo tanto desaparece. Si no hubiera acumulación de óxidos superficiales, la reacción continuaría hasta la desaparición completa del carbón.

¿Qué tipo de carbón es el más adecuado para decolorar?

Los colores que se manifiestan en líquidos suelen ser moléculas de tamaño relativamente grande. Por lo tanto, se adsorben en poros grandes, lo que hace que los carbones más adecuados para retenerlos sean los de mayor macroporosidad.
Los carbones de madera, particularmente los de maderas no muy duras (como pino) que se activan químicamente, son los más macroporosos y, por lo tanto, son los más adecuados para decolorar.
El problema de estos carbones es que son poco duros y poco resistentes a la abrasión, lo que obliga a aplicarlos en forma de polvo. Cuando se requiere que el carbón decolorante sea granular, la mejor alternativa suele ser un carbón de lignita. Es el carbón mineral de mayor macroporosidad.

¿Qué tipo de carbón activado es el más adecuado para potabilizar agua?

Los contaminantes típicamente presentes en aguas de pozo suelen ser de bajo peso molecular y, para estos casos, el carbón más adecuado es uno de alta microporosidad. Los carbones que mejor cumplen con esta condición son, en primer lugar, los de concha de coco y, posteriormente, los minerales bituminosos..

¿Por qué varía el pH del agua cuando se instala un carbón virgen?

Cuando un carbón se activa químicamente, es impráctico e innecesario que el fabricante elimine del producto final todo el químico utilizado. Por lo tanto, si el químico fue un ácido, disminuirá el pH de los primeros litros de agua que entran en contacto con el carbón. Ocurrirá lo contrario si el químico utilizado fue un álcali.
En el caso de un carbón activado térmicamente (sin la presencia de otros químicos que no sean vapor de agua y gases de combustión), aumenta el pH de los primeros litros de agua que se trata con el mismo. Esto se debe a que todos los vegetales tienen cantidades importantes de sodio, potasio, calcio y otros catiónes que, en el proceso de carbonización, permanecen en el carbón en forma de óxidos. Estos óxidos se convierten en hidróxidos al entrar en contacto con el agua, se disuelven en la misma y aumentan su pH.
Cuando no varía el pH de los primeros litros de agua que entran en contacto con un carbón, puede tratarse de un carbón de pH ajustado o de un carbón ultrapuro (libre de solubles).

¿Qué tipo de carbón activado es el más adecuado para purificar aire y gases?

Todos los contaminantes en estado gaseoso tienen diámetros moleculares menores a 2 nm. Esto significa que se adsorben preferentemente en microporos. Los carbones de concha de coco son los de mayor microporosidad y, por lo tanto, son los más usados en la purificación de aire y gases.
Existen los carbones activados de estructura modificada, carbón activado especial, que se utilizan cuando un carbón activado estándar no puede retener otros compuestos no orgánicos.



Teníamos un juguete (por Hernán Casciari)

Escuchalo leido por Quique Pesoa en http://www.goear.com/listen/9960a66/teniamos-un-juguete-hernan-casciari-texto-quique-pesoea-lectura

Teníamos un juguete; era el más divertido del mundo. No lo habíamos inventado nosotros pero jugábamos mejor que sus inventores. Aceptamos algunas palabras de su idioma original: ful, corner, orsai, pero enseguida lo llenamos de palabras nuestras: sombrero, rabona, pared. Empezamos a jugar en la vereda, en los patios, en invierno y verano, hasta que un día algunos de nosotros, los que jugaban mejor, dejaron sus empleos y se dedicaron por completo. ¡Y qué bien jugaban!

Era tan grande la belleza de sus movimientos que muchos dejamos de jugar y nos pusimos a mirarlos. Armamos clubes sociales, construimos tribunas de madera y de cemento, solamente para ver de cerca a los mejores de cada barrio. Después organizamos torneos semanales, discutimos reglas y elegimos colores para las camisetas. Éramos hombres, pero actuábamos como chicos la mañana del seis de enero.

Y claro, los que habíamos nacido en un barrio queríamos que el domingo ganaran los nuestros, y que los vecinos perdieran. Entonces le incorporamos una variante al juego: mientras durase el partido, los que mirábamos teníamos que cantar a coro y a los gritos. Y así lo hicimos.

¡Qué bien nos salía cantar! Pronto averiguamos que no solo éramos buenos con el juguete, sino también mirando el juego. No habíamos resultado espectadores tristes, como en otros continentes. Nosotros nos involucrábamos, tirábamos kilos de papel picado para recibir a los nuestros y componíamos canciones de aliento. «Sí sí señores / yo soy de Racing. / Sí sí señores / de corazón». Nos divertíamos durante la semana inventando estrofas, y hasta empezamos a componer otras, más picarescas, para fastidiar al vecino. «River tenía un carrito / Boca se lo sacó / River salió llorando / Boca salió campeón». Qué risa nos daba molestar a los vecinos.

Imagínense. Si el juguete ya era divertido en silencio, con el contrapunto de las tribunas el pasatiempo se convirtió en un espectáculo asombroso. Tanto, que venía gente de todo el mundo a conocer nuestra fiesta popular, llena de papel picado y de cantitos. Empezamos a decirle «hinchar» a la acción de fastidiar al rival con canciones picarescas. Y nos bautizamos a nosotros mismos «hinchas», y al grupo enfervorizado de la tribuna le pusimos de nombre «hinchada». Habíamos aprendido a vestir al juguete con accesorios.

Un día se hicieron tan numerosas las hinchadas, y tan efusivas, que tuvimos que poner barras de fierro en las tribunas, a la altura de la cadera, para no caernos en avalancha por culpa de la emoción. Más tarde esa barra de metal sirvió para que el hincha con mejor garganta, subido a ella, dirigiera el coro improvisado. Bautizamos a este hincha con el nombre de «barrabrava», porque sus malabares eran de vértigo.

Nuestros mejores jugadores, que ya empezaban a jugar en otros países, al debutar en el extranjero sentían un vacío: la emoción de las tribunas no era igual. Todos sentados, nadie cantando. Muchos elegían volver al club de su origen, incluso perdiendo fortunas, con tal de escuchar otra vez el rumor de las hinchadas dirigidas por los barras. Fue entonces cuando nos empezó a interesar más el accesorio que el juguete.

En esa época empezamos a exagerar la emoción que sentíamos. Los hinchas, que hasta entonces caricaturizábamos pequeñas guerras ficticias, olvidamos que actuábamos en chiste. Empezamos a llamarle «pasión» a nuestra simpatía por un club.

Y los cantos se volvieron literales. «Corrieron para acá / corrieron para allá / a todos esos putos los vamos a matar». A muchas empresas esto les pareció muy rentable y reforzaron la idea de «pasión». La pasión del encuentro. Todos unidos por una pasión. El juguete se había vuelto tan importante como la vida. Era, incluso, un resumen de la vida.

Entonces, una tarde, dejamos de alentar a los jugadores y empezamos a ser hinchas de nuestra propia pasión. «Pasan los años / pasan los jugadores / la hinchada está presente / no para de alentar».

Mientras en el pasto ocurría el juego, las tribunas se felicitaban a ellas mismas, y creímos sensato fundar periódicos, emisoras de radio y canales de televisión que informaran durante las veinticuatro horas sobre el juego, aunque el juego solo ocurriera una vez por semana. No nos pareció excesivo. Porque de martes a sábados queríamos saber sobre las hinchadas, sobre los barrabravas y sobre las pasiones.

Los periódicos le daban la misma importancia, en la portada, a un conflicto entre hinchas que a la guerra de Medio Oriente. Y los barrabravas empezaron a tener nombre y apellido en la prensa. Les sacaban fotografías, se hablaba de ellos en las tertulias. Cuanto mayor era su salvajismo, más grande su fama y su titular.

Los relatores del juego, que al inicio solo decían los nombres de los jugadores por la radio, también empezaron a fingir emoción exagerada en el relato. Durante los partidos gritaban los goles durante cincuenta segundos en el micrófono, como poseídos, como si no hubiera nada más importante en el universo, y después le pedían calma a las tribunas.

Nadie sabe cuándo fue, exactamente, que todo se fue al carajo. Nadie recuerda cuándo murió el primero de los nuestros, ni a manos de quién. Nadie sabe cómo algunos se hicieron dueños del juguete. Pero un día las tribunas se convirtieron en campos de batalla. Y la prensa no hablaba de la muerte de seres humanos, sino de la muerte de «hinchas de». Para alimentar la pasión.

Los jugadores que triunfaban en el extranjero ya no quisieron volver, y los dueños del juguete se llenaron los bolsillos sin mejorarle el mecanismo. Hoy, cuando vamos a ver jugar a los nuestros, ya no hay sombreros, ni rabonas, ni paredes. El pasto está alto y descuidado. Y pusieron una manga de plástico para que los jugadores puedan entrar a la cancha sin morir.

Teníamos un juguete. Era el más divertido del mundo. Todavía no sabemos si fue un accidente, pero rompimos el juguete en mil pedazos. Lo hicimos mierda.

Y lo más triste es que no sabemos jugar a otra cosa.

Por Hernán Casciari