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martes, 4 de noviembre de 2014

Las semejanzas y diferencias entre Marx y Keynes

Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

Existe bastante confusión, resultado de una sorprendente falta de conocimiento histórico en la enseñanza española, de las diferencias existentes entre las escuelas económicas basadas en la interpretación del capitalismo de Karl Marx y las que se originan con John Maynard Keynes. Cuando, por ejemplo, se habla de que la crisis actual se debe a la falta de demanda, inmediatamente se atribuye esta observación a una visión keynesiana de la economía, cuando en realidad fue Karl Marx el que habló de la crisis del capitalismo como resultado de la descendente demanda, consecuencia de la bajada de los salarios de la mayoría de la población, perteneciente a la clase trabajadora. Fue Karl Marx el que claramente vio lo que ahora ha descrito y documentado Thomas Piketty en su libro sobre la evolución del capital en el siglo XXI, Capital in the Twenty-First Century. En El Capital, Karl Marx indicaba que la lógica del sistema capitalista lleva a una concentración del capital a costa de una “inmiseración” de la clase trabajadora, lo cual, añadía Karl Marx, creaba un enorme problema de demanda. Esta postura queda resumida en su frase de que “La causa final de toda crisis es siempre la pobreza y el limitado consumo de las masas”. Uno de los economistas que mejor predijo la crisis actual, Nouriel Roubini, así lo indicó en su entrevista en el Wall Street Journal: “Karl Marx llevaba razón. El capitalismo puede destruirse a sí mismo, pues no puedes tener una constante absorción de las rentas del trabajo por parte de las del capital, sin crear un exceso de capacidad y una falta de demanda. Y esto es lo que está ocurriendo… el salario del trabajador es el motor del consumo”. No es pues, John Maynard Keynes, sino Karl Marx, el que indicó que el empobrecimiento de la población supone un grave problema para el capitalismo: la escasa demanda. John Maynard Keynes habló también, más tarde, de la escasez de la demanda, pero poco de la concentración del capital. Y todavía menos de la relación entre esta concentración y el empobrecimiento de la población trabajadora. Esta era una de las grandes diferencias entre Karl Marx y John Maynard Keynes.

Otra gran diferencia entre Karl Marx y John Maynard Keynes, además del entendimiento de la crisis bajo el capitalismo (siendo el análisis de Karl Marx más completo que el de John Maynard Keynes), es en la solución a la crisis. Karl Marx creía que la solución a la crisis era una solución sistémica, que requería el cambio de la propiedad del capital, pasando de ser propiedad del capitalista a ser propiedad de los trabajadores (definidos como un colectivo que crea y produce el capital). Este cambio de propiedad era descrito esquemáticamente en el Manifiesto Comunista (el libro más vendido en la historia de la humanidad), que establecía una serie de principios, excesivamente simplificados, aunque presentados con una narrativa movilizadora. Pero (y es un enorme “pero”), Karl Marx no detalló cómo realizar dicha transición en el sistema de propiedad. Ni tampoco mostró qué políticas debían realizarse para trascender el capitalismo.

John Maynard Keynes, por el contrario, nunca se planteó la sustitución del capitalismo por otro sistema. Creía que el problema de la demanda podía resolverse con el intervencionismo del Estado, con un aumento, por ejemplo, del gasto y la financiación públicos, es decir –tal como indicó- “el gobierno y los bancos centrales pueden resolver el problema de la escasa demanda, bien directamente, con un aumento del gasto público, bien indirectamente, a través de la financiación de inversiones en programas de infraestructura”. Y la experiencia ha mostrado que el problema de la demanda podría resolverse, como se vio en la manera como se salió de la Gran Depresión (y también en la manera como no se está saliendo de la Gran Recesión actual, con sus absurdas políticas de austeridad). Ahora bien, aun cuando Karl Marx subestimó la capacidad de resistencia del capitalismo, el hecho es que todos los casos de salidas de las crisis han requerido una redistribución del capital hacia el mundo del trabajo, revirtiendo la redistribución (que Karl Marx llamó, con razón, “explotación”) del mundo del trabajo por parte del capital, que creó esas crisis. (Ver mi artículo “La explotación social como principal causa del crecimiento de las desigualdades”. Público. 01.05.14)

La mejor y más eficaz forma de estímulo de la demanda es precisamente el enriquecimiento (en lugar del empobrecimiento) de las masas (como diría Karl Marx) a costa de los intereses del capital, excesivamente concentrado hoy en día. Y el que mejor ha analizado este hecho ha sido Michal Kalecki, un economista polaco que claramente se merecía el Premio Nobel de Economía pero que ni siquiera fue considerado para ello por vérsele demasiado “rojo”. Pero hoy, y tal como ha reconocido Paul Krugman (el keynesiano más conocido hoy en el mundo) fue Michal Kalecki y no John Maynard Keynes el que mejor explicó las crisis del capitalismo, detrás de las cuales el conflicto Capital-Trabajo juega un papel fundamental. (Ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, Julio 2013.

Estas diferencias son claves para entender lo que está ocurriendo en el capitalismo y por qué. Karl Marx explicó claramente los orígenes de la crisis, causada por el enorme declive de las rentas del trabajo a causa del enorme crecimiento de las rentas del capital y su concentración. Subestimó, en cambio, la capacidad de respuesta, como bien ilustró John Maynard Keynes. Este, sin embargo, no fue consciente del contexto político, desarrollado por Michal Kalecki , el mayor y mejor analista del capitalismo

http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2014/07/09/las-semejanzas-y-diferencias-entre-marx-y-keynes/

Hay un hombre capaz de salvar la economía


El problema de la economía mundial, que a ratos parece estar desahuciada, podría tener una solución que existe desde hace décadas, y cuyo mentor sería un economista que ha formado parte de la historia mundial.

"La economía global no logra recuperarse. Grecia adoptó la receta y tiene un desempleo del 26%; Portugal obedeció las reglas del presupuesto, y ahora sus ciudadanos están buscando trabajo en Angola y Mozambique; los alemanes están desangrados a pesar del superávit comercial, mientras que en EE.UU. el ingreso familiar promedio es ahora un 3% más bajo que en los peores días de la recesión de 2007-2009. [...] ¿Hay un doctor en la sala? Sí que lo hay, y sus recetas son más relevantes que nunca, a pesar de que murió hace 68 años".

La última edición de 'Bloomberg Businessweek' está dedicada al economista John Maynard Keynes y, más concretamente, al hecho de que su idea de principios del siglo pasado, parece más útil para la economía mundial que el trabajo del "ejército de doctores en ciencias contemporáneos".

Keynes propuso una idea muy importante, escribe Peter Coy, editor de la sección económica de la publicación: Aquello de que en los momentos difíciles lo que ayuda a una familia en concreto, no ayuda a la economía en general. Cuando el cabeza de familia está sin trabajo, la familia reduce su gasto, pero los gastos de uno son los ingresos de otros, y si todos reducen sus gastos a la vez, eso degenera en desempleo masivo.

El renombrado economista enunció que si las empresas no quieren invertir, y los consumidores no quieren gastar, el Gobierno tiene que romper este ciclo, por ejemplo, aumentando su propio gasto o reduciendo los impuestos para hacer que la gente tenga más dinero.

Keynes demostró que la política monetaria deja de funcionar tan pronto como las tasas llegan a cero, y que en tales circunstancias la reducción de impuestos y el aumento del gasto público es lo recomendado.

Asimismo, afirmó que durante una profunda recesión, cualquier paso que el Gobierno dé a fin de aumentar la actividad económica, es mejor que quedarse de brazos cruzados. Incluso enterrar botellas con dinero en las minas, para que la gente las encuentre, es mejor que no hacer nada.

Por lo tanto, afirma e'Businessweek', si los gobiernos de los países ricos solo van a esperar y a creer que la economía sane por sí misma, se puede caer en el mismo círculo vicioso del que Japón luchó por salir después de la década de 1990.
 
Las ideas de Keynes prevalecieron en los años 50 y 60, pero en la década de los 70 se desvanecieron, porque no podían explicar fácilmente la estanflación (una combinación de altas tasas de desempleo y la alta inflación), momento en que a los economistas le atrajo la teoría de las expectativas racionales.

De acuerdo con el editor de 'Businessweek', si Keynes estuviera vivo hoy, nos advertiría del riesgo de una repetición de 1937, cuando los errores de los políticos convirtieron una potencial recuperación en la peor recesión de la historia. En aquel entonces la zona de peligro era Estados Unidos, donde la recesión vino sucedida por cuatro años de fuerte crecimiento de la producción, después de lo cual llegó la deflación y una nueva recesión de la que no se recuperaron hasta la Segunda Guerra Mundial. Las dificultades hoy las vive Europa.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/economia/view/145776-crisis-salvar-economia-mundial-keynes







Aborto


sábado, 1 de noviembre de 2014

Xenofobia, cosa de gente bien

A la gente de bien los une la Xenofobia, racismo es solo el matiz de sus opiniones y la demanda de las acciones contra el extranjero extraño e incomprensible.




viernes, 31 de octubre de 2014

Grunwalski



-No hay gusto mas descansado, que después de haber cagado!
Ustedes creen en Dios? No hay que perguntarse eso!
Hay que preguntarse, acaso Dios cree en nosotros?
Tuve un amigo llamado Grunwalski.
Nos deportaron juntos a Siberia.
Cuando se va a Siberia a un campo de trabajo,
Se viaja en un trén de ganado.
A través de estepas heladas por dias,
Sin ver una sola alma.
Juntos nos manteniamos abrigados.
Pero a la hora de ir a cagar,
En el tren era absolutamente imposible,
Y los únicos momentos en el que el tren se paraba
Era cuando tenía que llenar de agua la locomotora.
Además Grunwalski era muy vergonzoso.
Le apenaba incluso bañarse enfrente de mi,
Se azaraba,
Y por eso hasta me mofaba.
Un día el trén paró y todo el mundo aprovechó para ir a cagar
al otro lado de la vía.
Yo habia molestado tanto a Grunwalski con eso,
que prefirió alejarse un poco más.
El trén se puso en marcha,
y todo el mundo se subió,
por que el trén no esperaba a nadie.
El problema era que Grunwalski
se habia ido a hacerlo detrás de un arbusto,
y seguía cagando.
Lo ví salir detrás del arbusto,
sosteniendose el pantalón con sus dos manos.
Para que no se le cayeran, e intentó subir al trén.
Le tendí la mano,
pero cada vez que intentaba darme la suya,
se le caían los pantalones
a la altura de los tobillos.
Se subía el pantalón,
y seguía corriendo,
Y cada vez que intentaba agarrarse a mi,
se le caian los pantalones.
-Y luego que pasó?
- Nada.
-Grunwalski se...murió de frio.

Fragmento de la película La Haine de Mathieu Kassovitz

Lloren chicos, lloren


Que truco mas dulce