Este estudio es una revisión narrativa que analiza la seguridad y eficacia de las vacunas contra el SARS-CoV-2 en pacientes con enfermedades inflamatorias autoinmunes (EIAI).
- Preocupación principal: Existe incertidumbre entre los pacientes con EIAI y los médicos sobre la seguridad y eficacia de las nuevas vacunas contra la COVID-19 debido al riesgo potencial de desencadenar brotes autoinmunes o de que la vacunación sea menos efectiva en pacientes inmunodeprimidos.
- Seguridad y autoinmunidad: Aunque teóricamente las vacunas podrían desencadenar autoinmunidad, la evidencia actual sugiere que el riesgo es mucho menor que el de las infecciones naturales. Las vacunas no causan trastornos autoinmunes por sí solas, y la autorreactividad transitoria después de las vacunas no suele tener consecuencias clínicas.
- Virus completos (inactivados o atenuados): Plantean mayores preocupaciones de seguridad para pacientes inmunocomprometidos. Se recomienda precaución con vacunas vivas atenuadas en pacientes con EIAI.
- Subunidades proteicas: Se consideran potencialmente entre las vacunas con el mejor perfil de seguridad/efectividad para pacientes con EIAI, basándose en la experiencia con vacunas contra la gripe.
- Vectores virales: No hay experiencia previa con este tipo de vacunas en pacientes con EIAI. Aunque se han reportado casos aislados de mielitis transversa después de algunas vacunas de vectores virales, la relación sigue siendo objeto de estudio.
- Ácido nucleico (ARNm/ADN): A pesar de no tener experiencia en el mundo real con pacientes con EIAI, las vacunas de ARNm se consideran generalmente seguras. Presentan ventajas como ser no infecciosas y no integrarse en el genoma, pero se necesita más investigación sobre sus efectos en el sistema inmunitario innato.
- Recomendaciones: Los pacientes con EIAI deberían vacunarse durante la remisión o baja actividad de la enfermedad, y antes de iniciar una inmunosupresión planificada. Los beneficios de la vacunación superan el posible riesgo de exacerbación de la enfermedad.
Conclusión: Es fundamental incluir a los pacientes con EIAI en los ensayos clínicos en curso para garantizar la seguridad y eficacia de las vacunas en este grupo. La falta de datos reales hace que las recomendaciones sean un desafío, pero el riesgo asociado a la vacunación no debería llevar al rechazo de la misma.
El artículo menciona lo siguiente:
- Preocupación general: "La mayor preocupación de las personas con enfermedades reumáticas es si el riesgo de brote o exacerbación de la enfermedad es mayor después de la vacunación."
- Evidencia de otras vacunas: "Un análisis de la literatura existente hasta 2010... mostró que las personas que ya tenían enfermedades autoinmunes no estaban en peligro por la exacerbación o empeoramiento de la enfermedad [después de la vacunación]." También indica que los beneficios de la vacunación superan la posibilidad de exacerbación de la enfermedad en pacientes inmunosuprimidos.
- Mecanismos teóricos: El artículo explica que la activación del sistema inmunitario innato por el ARNm de las vacunas podría, en teoría, "contribuir a la activación no específica de linfocitos autorreactivos, lo que conlleva un mayor riesgo de recaída de la enfermedad actual o, hipotéticamente, el desarrollo de una AIID". Sin embargo, también señala que el ARNm puede ser modificado para no activar los TLRs (receptores tipo Toll) y que exhibe una función inhibidora en la expresión de antígenos que puede suprimir la respuesta inmune.
- Falta de datos específicos: Para las vacunas contra la COVID-19, "hasta donde sabemos, los datos reales sobre las vacunas contra la COVID-19 en pacientes con AIID tienden a ser nulos." Esto se debe a que los pacientes con enfermedades autoinmunes fueron excluidos de los ensayos de las vacunas de ARNm en las primeras etapas.