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sábado, 9 de enero de 2016

El fusilamiento de Severino Di Giovanni, por Roberto Arlt

El 1º de febrero de 1931 fue fusilado el anarquista expropiador de origen italiano Severino Di Giovanni, quien con asaltos y atentados, logró tener  en jaque a la policía del país durante seis años. Di Giovanni había nacido el 17 de marzo de 1901 y vivió su adolescencia en los escenarios  de posguerra, entre el hambre y la pobreza. Tipógrafo, maestro y autodidacta, se topó con las lecturas libertarias de Bakunin, Malatesta y Proudhon, entre otros teóricos del anarquismo.
Fallecidos sus padres, cuando tenía apenas 19 años, comenzó la militancia anarquista, al mismo tiempo que en Italia se producía el ascenso del fascismo de Benito Mussolini. Casado y con tres hijos que mantener, se exilió en Argentina, específicamente en Morón, donde se desempeñó como tipógrafo. Eran los años en que el anarquismo acusaba más que nunca los duros golpes recibidos desde 1910. Di Giovanni se alineó con los grupos más radicales del anarquismo en el país y participó en una serie de acciones violentas y atentados que entonces y hoy son motivo de polémica. El 31 de enero de 1931, fue capturado y condenado a muerte, luego de denunciar con dureza la represión y torturas producidas por el gobierno de facto de  José Félix Uriburu, que había derrocado a Hipólito Yrigoyen en 1930.
Tras despedirse de su familia, fue ejecutado dos días después de haber sido apresado, en el patio de la penitenciaría de la calle Las Heras ante varios testigos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Arlt, quien en un artículo –transcripto a continuación- narró los últimos momentos de vida del anarquista.
Fuente: ARLT, Roberto, Obras completas, Buenos Aires, Omeba, 1981, en PIGNA, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina 3, Buenos Aires, Planeta, 2006.
“El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”.
”Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?
— Pelotón, firme. Apunten.
La voz del reo estalla metálica, vibrante:
— ¡Viva la anarquía!
— ¡Fuego!
”Resplandor subitáneo. Un cuerpo recio se ha convertido en una doblada lámina de papel. Las balas rompen la soga. El cuerpo cae de cabeza y queda en el pasto verde con las manos tocando las rodillas. Fogonazo del tiro de gracia.
”Las balas han escrito la última palabra en el cuerpo del reo. El rostro permanece sereno. Pálido. Los ojos entreabiertos. Un herrero martillea a los pies del cadáver. Quita los remaches del grillete y de la barra de hierro. Un médico lo observa. Certifica que el condenado ha muerto. Un señor, que ha venido de frac y con zapatos de baile, se retira con la galera en la coronilla. Parece que saliera del cabaret. Otro dice una mala palabra.
”Veo cuatro muchachos pálidos como muertos y desfigurados que se muerden los labios; son: Gauna, de La Razón, Álvarez, de Última Hora, Enrique González Tuñón, de Crítica y Gómez deEl Mundo. Yo estoy como borracho. Pienso en los que se reían. Pienso que a la entrada de la Penitenciaría debería ponerse un cartel que rezara:
— Está prohibido reírse.
— Está prohibido concurrir con zapatos de baile”.


http://www.elhistoriador.com.ar/articulos/decada_infame/fusilamiento_severino_di_giovanni_por_roberto_arlt.php

Roberto Arlt: Inventor del peronismo

Los siete locos puede ser una visión de época, de estado de ánimo general de la sociedad, y, además, de sus carencias. Lo que busca Arlt (y encuentra) son las imposibilidades que tiene la política y que son las causantes de ese estado deplorable del humor social.
Por Boris Katunaric – (Agencia La Paco Urondo)
En el marco de un fervor arltiano, la serie que se da en la TV Pública -Los siete locos y los lanzallamas-, además de la publicación en forma impresa de Página/12 con ilustraciones de Daniel Santoro de estas obras, nos interesa pensar un poco más la relación de Arlt con la política y con su contexto histórico.
La pregunta.
¿Cómo hacemos para justificar la unión de dos cosas que están separadas por el tiempo y que, aparentemente, no tienen nada que ver? Una de las respuestas posibles es por lo que tienen en común, otra por el olor que emanan de ellas o también por las huellas que dejan. ¿Por qué no creer que Arlt, un tipo con una visión de época implacable, no pudiera dar cuenta de lo que la sociedad, en su más íntima angustia, pueda haber generado, las bases de lo que será el peronismo? Discutible, sí, pero posible.
Todas las esperanzas humanas.
Ricardo Píglia, quién realiza la adaptación de la obra Los Siete locos y Los Lanzallamas que se emite por la TV Pública, constantemente da lo que podríamos llamar unos guiños peronistas. Un ejemplo es en el primer capítulo donde agrega un guión de diálogo que dice: “qué tragedia la de su familia, un socialista que termina criando a un pichoncito de oligarca”; esa magnífica escena no existe en la novela y, sin embargo, no está fuera de la realidad posible, no desentona, están la obra y la adaptación en, si se quiere, una armonía política.
Muchas son las vinculaciones que se hacen entre Roberto Arlt y el peronismo, por ejemplo,Perón en Caracas, obra de teatro escrita por el poeta Leónidas Lamborghini, tiene a modo de acápite dos citas de Los siete locos, ambas referentes al Astrólogo. Una de ellas dice: “Y le hablo a usted con franqueza. No sé si nuestra sociedad será bolchevique o fascista. A veces me inclino a pensar que se puede hacer una ensalada rusa que ni Dios la entienda. Creo que no se me puede pedir mayor sinceridad en este momento. Vea que por ahora lo que yo pretendo es hacer un bloque donde se consoliden todas las esperanzas humanas”
Es una constante esta vinculación entre fascismo y socialismo (remarquemos en los años 30 y 40 el fascismo no era una mala palabra) al peronismo, ya que desde sus detractores hasta sus más fieles seguidores ven ambas posturas: un régimen militarista, nacionalista, un socialismo estatizador, un capitalismo keynesiano, etc., etc., etc., todos rótulos discutibles y, a la vez, ciertos y dudosos.
Es decir que esa “ensalada rusa” daría por resultado el peronismo. Pero existen otras claves para la vinculación entre Arlt y el peronismo. Esa idea de ensalada rusa es interesante en tanto ubicaríamos ese concepto como parte de un puntapié de algo más complejo.
Las claves
En principio, Arlt fue un escritor denostado por las elites literarias, es decir que fue, al igual que el peronismo en la política un “hecho maldito”. Ambos fueron juzgados por las clases altas, ambos fueron lugares en donde el pueblo pudo refugiarse, con Arlt en la literatura, con el peronismo en la política. ¿Acaso el peronismo no fue una locura construida sobre las ruinas de una sociedad asediada por las injusticias de las élites?
Hasta aquí el ejemplo funciona, pero conjeturando más hondamente podemos ver otras claves que son las que vinculan Los siete locos con el peronismo. La clave está en cada símbolo que representa cada uno de los locos. Cada uno de ellos tiene como función una de las bases de esa nueva sociedad que intenta llevar a cabo el Astrólogo, cada uno tiene un papel y, a modo simbólico, cada uno representa un pilar del peronismo.
Al igual que esto, cada uno de los siete locos es un pilar de una ausencia, de lo que genera ese mal humor social, pues cada uno cumple una función estratégica dentro de esa locura novelesca y política, cada ausencia acrecienta la angustia y abulia social de la que habla Los siete locos.
Los locos que inventaron el amor (a Perón).
Enumeramos entonces, a modo de pistas o categorías filosóficas, lo que dejó Arlt para construir lo que devino luego en peronismo.
El Inventor: la industria es una de las jugadas más fuertes del peronismo, en lo que ha creado una masa de obreros organizados.
El Buscador de oro: el dinero, la riqueza, la prosperidad y la movilidad ascendente fueron las bases económicas del peronismo, esa estabilidad ha dado por resultado la popularidad del movimiento.
El General: es el poder de un liderazgo, el ejercicio del poder de una figura fuerte encarnado tanto en la figura de Perón como en la de Eva.
El Abogado: la institución del derecho, el peronismo no llega al poder siendo autoritario, sino que lo hace a través de las instituciones democráticas y lo ha hecho siempre en consonancia con la voluntad popular.
El Rufián melancólico o cafisho: esto es más difícil pero recordemos que son categorías filosóficas ¿qué simboliza la prostitución o su consumo? El goce de los cuerpos, el placer del ocio, estos son los derechos de vacaciones y aguinaldos que otorgó el peronismo, el poder de decisión del cuerpo y del tiempo que permiten el placer mediante el dinero.
El hombre que vio a la partera: la fuerza, la brutalidad de las masas organizadas, los bombos, la fuerza de choque de un pueblo que defiende sus ideales, hablamos de este tipo de capacidad de fuerza que es la militancia orgánica que también pone su cuerpo en juego.
El Astrólogo: considerada una superstición, la astrología es parte de una voluntad popular, alimenta los mitos, las leyendas y las épicas, esas son las formas de crear un relato capaz de conmover a un pueblo y en esto tal vez pensó Arlt, cuando la realidad es tan violenta y angustiante el único capaz de sacarnos adelante es el mito, la creencia.
Las llamas.
Este artículo no intentó en ningún momento encontrar la llave de las todas las respuestas, simplemente son conjeturas que parten de una hipótesis, se trató de pensar en qué Arlt tuvo un gran olfato para las realidades de su tiempo, que pudo captar cuáles eran las deudas para las personas de clase trabajadora como él. Que con su literatura pudo dejar un registro de época que fue retomado intuitivamente por la voluntad política una década y media después, porque eran realidades que se merecían una reparación histórica luego de tanto desprecio por las clases populares.
http://www.enlacecritico.com/columnistas/roberto-arlt-inventor-del-peronismo
Conoce mas sobre Roberto Arlt y su obra http://www.elortiba.org/arlt.html


En el país de los siete locos

ESCRIBE CÉSAR CALERO
ILUSTRA RODOLFO FUCILE

Le propusimos a César Calero, periodista español que vive en Buenos Aires, que escribiera sobre la extraña relación de los argentinos y el dinero. El resultado no nos favorece.

El backstage de esta crónica
Le propusimos a un periodista español (que vive en Buenos Aires desde hace algunos años) que escribiera sobre la relación de los argentinos y el dinero. Única regla: que lo hiciera como si fuese un trabajo de corresponsal, que hablara a nuestras espaldas, como si nosotros nunca pudiéramos leer esa crónica. «Cuando se publique esto los porteños me van a matar», nos dijo «porque seguiré viviendo aquí». Le dijimos que no publicaríamos su identidad, y se quedó más tranquilo. Se llama César Calero, esta es su foto y esto escribió.
Sobre el autor
César Calero (Madrid, 1965) Desarrolló su carrera profesional colaborando en diferentes medios: Diario 16El PaísThe Washington PostEl UniversalCambio y La Nación, entre otros. Fue corresponsal en México, Centroamérica y Cuba. En 2008 publicó la novela «Humano» (Inéditor) y en 2011 ganó el Premio Narrativa de Viajes Eurostars-RBA con su libro de crónicas «Cuba a cámara lenta». Ya había participado en la Orsai N2 con la fantástica crónica «Radowitzky en el fin del mundo».
Actualmente está afincado en Buenos Aires, donde se encarga de la redacción de temas internacionales para el diario La Nación. También se encarga, en sus ratos libres, de escuchar a la gente y tomarle nota a la calle. ¿De qué hablan los porteños? ¿Cuál es el tema que genera más ansiedad en la Argentina? Una pista: es verde y está en un corral.
¿Adivinaron? No importa, lean la crónica desde el quince de marzo y pasen por caja antes que cambie el precio.
La apertura
Me gusta muchísimo esta apertura; la pueden ampliar desde acá. Mientras Calero escribía empezamos a buscarle ilustrador al tema y nos enamoramos de un autor que nunca había participado en Orsai.
Rodolfo Fucile nació en Buenos Aires, en 1978. Dibuja, escribe y trabaja como ilustrador. Publicó en diversos diarios y revistas comoClarínLa NaciónCaras y Caretas y también en un sinfín de editoriales. Es autor de los libros «Artistas irrelevantes» y «El Supervisor». Un dibujo más, de interior:
Algunas frases
«A cada argentino le corresponderían, según datos del Tesoro norteamericano, mil trescientos dólares frente a los seis dólares per cápita de Brasil».
«La asimilación social del dólar paralelo es tal que los principales diarios argentinos publican en sus páginas financieras no solo la cotización del dólar oficial sino también la del negro (quiero decir, blue)».
«El argentino, que ama el exhibicionismo hasta límites insospechados, habla para que lo escuche no solo su interlocutor más cercano sino, a ser posible, todo el mundo».

▣ PUBLICADO EL LUNES 18 DE MARZO, 2013





http://editorialorsai.com/revista/post/n12_la_guita

domingo, 6 de diciembre de 2015

Gabriel Levinas: "Está fehacientemente comprobado que Verbitsky colaboró con la dictadura"

Después de una larga investigación, se acaba de publicar Doble agente. La biografía inesperada de Horacio Verbitsky, escrita por Gabriel Levinas, en colaboración con Marina Dragonetti y Sergio Serrrichio. El libro demuestra fehacientemente los vínculos del columnista de Página/12 con la dictadura militar durante cuatro años, desde 1978 hasta 1982, cuando recibió mensualmente honorarios por escribir discursos para la Fuerza Aérea. Por lo menos, formalmente.

"No creo que lo hayan protegido sólo por ese trabajo", dijo Levinas en la entrevista, dando a entender que daba otro tipo de información, vinculada a sus compañeros de la organización Montoneros. También explicó que la personalidad de "doble agente" la expresó por primera vez cobrando un sueldo que le entregaba el secretario privado de Onganía, en tanto escribía en Confirmado y militaba en la CGT de los Argentinos. Luego, trabajó para Clarín mientras ya se desempeñaba como oficial de inteligencia de Montoneros. Al presentar en InfobaeTV este libro, que ya puede considerarse uno de los mejores de la historia de la investigación periodística argentina, y a pesar de que le hackearon la computadora y de que Verbitsky manda mensajes amenazadores a través de sus notas, Levinas aseguró que "no le tengo miedo a este tonto".

Arranquemos con la dedicatoria de "Doble Agente", que es a dos periodistas notables que, lamentablemente ya no están, Susana Viau y Julio Nudler. ¿Por qué dedicárselo a ellos?

Porque son dos periodistas que lo padecieron a Verbitsky, y de alguna manera, simbolizan lo que la maldad de Verbitsky es capaz de hacer. A veces en aras de su agenda, de su objetivo político, es capaz de dañar de una manera increíble a gente de manera personal. En caso de Nudler utilizando el cáncer como dando a entender que esa situación le llevó a perder la capacidad periodística. En el caso de Susana, la maltrató tanto porque ella sabía, además. El cadete Güiraldes, que le salvó el pellejo en momentos difíciles, porque podría ser una situación de riesgo para su familia y para él, cuando él lo necesita para un asunto de Aerolíneas en el el 2003, el Perro no le atiende el teléfono, entonces la llama a Susana. La llama con la intención de presionarlo a Verbitsky, sin saber que Susana ya estaba en problemas con él. Y le dice: ¿usted sabe por qué Verbitsky no me atiende el teléfono? Ella le pregunta: ¿Y por qué tendría que atenderlo? Susana no entendía lo que Güiraldes le preguntaba, y él le cuenta que lo ayudó, que trabajó para él, y la profunda relación que tenían.

Y le lee Güiraldes un texto de un discurso que Verbistky hizo para la asunción de Graffigna, que Susana anota, "hemos ganado la batalla de las armas, que no se contaminen de la pestilencia que hemos venido a limpiar".

Exacto. Y ella le pide ver esos textos, y él le dice que no. Pero anota esa frase. Por eso antes de morir, por unos textos de Verbitsky contra Bergoglio, Susana escribe una nota en Clarín con ese texto, sin mencionarlo a Verbitsky, porque no tenía la documentación que lo respalde y no quería complicar al diario. Fue la última nota que Susana Viau escribió, una semana antes de morir.

Ahora se sabe, fehacientemente, de los contratos que firmó con un instituto de la Aeronáutica con Verbitsky, se sabe que cobró hasta marzo de 1982, que cobró unos honorarios importantes, por escribir libros, sino también discursos.

Es muy difícil saber exactamente qué tuvo que hacer Verbistky para poder zafar, para poder sobrevivir. Lo que nosotros encontramos, lo más importante, no tiene que ver con cuánto ganaba y lo que hacía. Lo que sí es seguro es que recibía dinero que provenía de la Aeronáutica. Lo que yo no creo es que por escribir un par de discursitos y hacer un librito sobre la Aeronáutica o Jorge Newbery o sobre lo que sea le vayan a salvar la vida. Tiene que haber hecho alguna otra cosa más, siendo quién era, y teniendo la información que él tenía por haber pertenecido a la organización Montoneros desde el principio, trabajando con Walsh, con Paco Urondo.

Ustedes tienen fehacientemente comprobado que colaboró con la Aeronáutica durante la dictadura durante cuatro años, desde 1978 hasta 1982, pero suponen que daría otro tipo de información.

Sería muy poco perdonarle la vida por hacer discursos. Era muy raro que le perdonaran la vida a alguien. No era además el único que escribía discursos. Era parte de un staff, el que escribía finalmente los discursos era Güiraldes. Lo que queda claro es que estaba trabajando. Qué hizo, lo sabrá Dios. El dice que le encargaron escribir el libro de Jorge Newbery, lo que no es cierto, porque estaba hecho ya en 1976, también encargado por el Instituto Aeronáutico. Es un cuento chino, que trata de derivar la cosa para otro lado. Su posición era conocida. El trabajaba para la Aeronáutica. Ahora dice que Graffigna no lo conocía, pero es todo mentira. Graffigna tuvo un ejemplar de esas memorias donde consta el contrato con Verbitsky, que también se enviaron a todas las fuerzas, incluso a la Biblioteca Nacional. Ahora salió un tarado por internet diciendo que esa copia fue puesta por Seprin, pero yo hablé con Horacio González y me reconoció la validez del documento.

¿Hablaste con Horacio González y ¿qué te dijo? Contanos por favor.

Sí, hace un ratito. Le dije que yo estuve ahí y vi que el material estaba cerrado, era un ejemplar encuadernado que es igual a otro que tenemos por afuera. Por lo tanto si es adulterado, va a ser peor, porque si una hoja no coincide con los demás, es porque alguien intervino. Él me dijo que independiente de las diferencias que tenemos en relación a la interpretación de los documentos, él va a preservar los documentos y va a hacer todo lo que haga falta para sean preservados. Y me dijo que le extrañaba que yo dude de eso, porque es verdad que es intelectualmente honesto, y que va a cuidar el documento.

Muy importante que Horacio González valore en primer lugar la tarea fundamental de la Biblioteca Nacional. Ahora, lo impactante, de tantas cosas cosas impactantes de este libro, es que este personaje actuó siempre como un doble agente, porque no solo durante la dictadura lo fue, sino que cuentan que operó a favor del golpe contra Arturo Illia y cobró del gobierno de facto de Onganía.

Sí, el minimiza diciendo que era un personaje menor en la revista Confirmado, pero no es cierto. Nosotros detectamos con claridad textos escritos por él que iban en la dirección de horadar al gobierno de Illia para imponer una dictadura militar, de la cual después termina cobrando dinero a través Blas González, que era secretario de Onganía, y trabajaba con Vandor, pero él estaba en la CGT de los Argentinos. Siempre estuvo en los dos lados al mismo tiempo.

Después cuentan que estando en la redacción de Clarín, ya trabajaba en la inteligencia de Montoneros.
Sí, una vez Horacio Salas se lo hace notar a Rogelio Frigerio, y le contesta "es un doble agente", como diciéndole hay que tenerlo ahí. Siempre se sospechó que fuera un doble agente, es difícil de certificar, pero siempre jugó a dos puntas. El siempre dice que era un pichi, que no era un personaje conocido, también durante los años de la dictadura, lo que es falso. Primero que en Noticias fue una persona de importancia, que todos sabían era de Montoneros, después se sabía que trabajó con Walsh en ANCLA, la agencia de noticias clandestina. Siempre se justifica bajándose el precio. Pero hay un escena cuando está en Perú, que él mismo cuenta, contradiciéndose. El en un momento se salva la vida porque el canciller Vignes le dice al canciller de Perú que no vaya para allá, para la Argentina, porque lo está esperando la Triple A y lo van a tirar a los bosques de Ezeiza. Si esto es así, es obviamente porque se trataba de alguien impotante.

Además, si ni siquiera un perejil podía caminar tranquilamente por el centro durante la dictadura, ¿cómo puede ser que él pudiera hacerlo?

Claro, está también la frase de Galimberti, diciendo que la dictadura a Verbitsky no le tocó ni el timbre. Además, es imposible que sometidos a torturas, veinte personas que trabajaron con él ni hayan pronunciado su nombre. Ante la tortura, uno sabía como militante revolucionario que había que aguantar hasta el momento de la cita, porque sabíamos que después no íbamos a poder no hablar. Gente que estuvo en la cámara de tortura tanto tiempo, ¿ninguno dijo "yo trabajaba con Horacio Verbitsky"?

Otra cuestión es que ejerce un periodismo de investigación notable durante los años del menemismo, y luego, ya durante los años del kirchnerismo, ejerce un periodismo de propaganda.

Yo no sé si durante el menemismo ejercía el periodismo tampoco. Lanata cuenta que una vez le dijo al Perro que tenían que acortar las notas, que así no las leía nadie, y él le dice que no, que él no escribe para la gente, sino para doscientas personas, mandando mensajes a alguna gente, presionando a otras. El siempre le está diciendo algo a alguien, destruyendo a alguien, amenazando a alguien, apela a cosas, alterar los nombres, agarrar alguna cosita de tipo personal, como estos dos colegas a los que dedico el libro. Consultamos con algunos expertos, como Silvio Waisborg, para que haga un estudio. No es un periodista, sino queutiliza el periodismo como una herramienta para su propia agenda de poder.

Claro, tanto usó esta herramienta de poder, que hasta lo utilizó al CELS.

De una manera sutil, menos obvio, hizo lo mismo que hicieron Hebe y Estela, es decir, utilizando los organismos de derechos humanos, hasta bastardearlos. En el caso de él, ha sido una herramienta muy fuerte para quién sube y baja en el Ejército, quién entra o no en la justicia, cómo se definen algunas causas. Los pilotos hablan del aterrizaje como una "catástrofe controlada", tratan de que caiga el avión de la manera más liviana posible para los pasajeros. Lo que él hace es "daños controlados". Eso se ve en el tema de los Qom, que fue un talón de Aquiles grave para el Gobierno, él lo percibió. Porque todo el discurso a favor de los más humildes y a favor de los derechos humanos se iba al tacho, pero tampoco podían defender a Félix Díaz porque se les caía todo el sistema del feudalismo que sostiene al Gobierno nacional, que está sostenido por diez provincias feudales, que le dice vos hacé lo que quieras en tu provincia, pero en el Senado y Diputados actuá para mí. Entonces qué hicieron, agarraron ellos la causa de Félix Díaz y hacían lo mínimo indispensable para no perder la causa, pero nada que vaya en contra del Gobierno. Y terminaron haciéndole firmar a los aborígenes en medio de una ruta a quienes los bajan de un auto, para que firmen que La Cámpora no los había tratado mal, cuando habían sido empujados y expulsados por Andrés Larroque, entre otros.

Algo similar hicieron con Milani.

Exactamente, Marina Dragonetti y Sergio Serrichio se encargaron de investigar ese tema. El CELS sabía quién era Milani, pero lo usaron primero como un agente de inteligencia y después como comandante en jefe. Cuando no les quedó más remedio, salieron a decir que estaban en contra, para que quede escrito. Pero sabemos que si él hubiera querido que Milani no llegara arriba, no llegaba.

Cuando ya era inevitable, se protegió a sí mismo y al CELS, y se distanció del Gobierno.

Para mostrarse frente a los organismos como que él no estaba con Milani. El CELS aprobó varios ascensos de Milani, sabiendo ya perfectamente quién era.

Otra cuestión gravísima es que Verbitsky supo contenidos específicos del libro porque intervino la computadora de ustedes.

Esto debería ser otro libro, interesante para ver cómo actúa el Perro. Primero, cuando aún no había terminado el libro sobre Héctor Timerman, hablamos con Ediciones B para hacer este libro de Verbitsky. Pero después, misteriosamente, me llaman para decirme que lo iba a hacer otra persona, que después publica, una versión "heidi" de su vida, la que hizo Hernán López Echagüe, con lo que pensó que ya no íbamos a querer seguir adelante. Ahora, como continuamos y ya al final, después de varias cosas que hizo antes, el tipo hackea de nuestras computadoras, no sé si la de Marina, o la de Sergio o la mía, hace unas desmentidas de seis páginas en Página/12, diciendo que Levinas no cumplió el cuestionario, pero él interceptó una versión anterior, que no tenía la editorial. También aprieta a Sergio Bufano, a quien entrevisté. Yo sé cuándo pongo la frase de él, que tampoco estaba en la versión que estaba la editorial. En esas seis páginas, lo único real es la malicia, lo que él intenta es decir que hay real malicia, amenazando a la editorial, porque tiene un peritaje que dice lo contrario. Pero eso no significa nada, porque está hecho sobre material digital, que ningún perito serio va a presentar sobre una fotocopia. Pero además, se compara sobre cosas que escribió hoy, cuarenta años después, y una vez terminada esta investigación. No agarró material que ya estuviera hecho con ese material, aunque fuera copia digital.

Además, estás diciendo que no solo que hackeo una computadora, sino que quiso amenazar a la editorial.

Lo hizo en esas notas. Entonces, Sudamericana revisó si yo había cumplido con las sugerencias que ellos habían hecho y con mi abogado revisamos con los abogados de la editorial todo el libro, y pasó, por qué, porque teníamos pruebas contundentes de que lo que teníamos ahí, tenía pruebas.

¿Cuál es la duda sobre la editorial? ¿Que Juan Boido, director de Sudamericana, fue hasta hace poco editor general del suplemento cultural Radar, de Página/12?

Él lo único que sabe es armar dudas, él sabe que todo lo que decimos es cierto, él solo quiere hacer bulla. Si yo demuestro que este señor escribió cosas para los milicos y que fue protegido por los milicos, y vos seguís amando a Verbitsky, bueno si sos un talibán, yo te puedo mostrar violando una chica de doce, vas a seguir diciendo que es información que inventó Clarín.

¿Por qué creés que él nunca acepta la verdad de lo que hizo, que tal vez tuvo miedo de su vida, tal vez quiso proteger a alguien? ¿Por qué creés que nunca contacta con la verdad y se expone con sus errores?

Te voy a explicar un ejemplo de mi familia. Yo no juzgo a una persona que tuvo que decir algo cuando estuvo detenido, porque en ese momento uno zafa como puede, hay que ver cuánto aguantás el dolor. En un momento mi tío, hermano de mi mamá, se va de la casa, cuando ve que el nazismo era inminente, se escapa de la casa, y se enrola en la brigada judía, que era del ejército inglés para luchar contra los nazis. El luchó a brazo partido contra los nazis, una historia de vida apasionante. Tiempo después se encuentra con que una prima de él, de una familia enorme que había muerto en los campos de concentración, zafó porque era muy linda porque se enganchó con un jerarca nazi. Pero él no la entendía, y yo le explicaba que había que comprenderla, porque lo había hecho para defender su vida. Mi tío, sin embargo, la juzgaba desde una condición ética. Se equivocó al juzgar a su prima, pero él nunca claudicó. Verbistky no tiene condiciones morales para andar diciendo quién es bueno o malo en este mundo. Si él lo hubiera aceptado y explicado lo que hizo, sería otra historia, pero él no la hizo. Por eso juega a desacreditarme a mí, que Gran Hermano y qué se yo, porque no tolera ser mirado, ser investigado. Sabés qué, este panelista de Gran Hermano te acaba de desenmascarar, Horacio.

¿Por qué no se lo puede mirar? ¿Por qué se le tiene miedo?

Porque la gente es cobarde, él tiene información de todos, nadie quiere someterse a una discusión como ésta.

¿Y vos tenés miedo?

Qué le voy a tener miedo a ese tonto.

Ver más:


http://www.infobae.com/2015/09/02/1752546-gabriel-levinas-esta-fehacientemente-comprobado-que-verbitsky-colaboro-la-dictadura

Dos pericias caligráficas y el testimonio de Graffigna dieron por tierra la operación contra Verbitsky

Dos pericias caligráficas y la desmentida del brigadier Rubens Graffigna dadas a conocer este fin de semana, terminaron de derribar la "hipótesis" montada por el periodista Gabriel Levinas sobre el titular del Centro de Estudios Legales y Sociales Horacio Verbitsky, sobre quien afirma que le escribió los discursos al militar durante el Golpe de Estado entre 1978 y 1982.

La "investigación" fue llevada a cabo por el periodista y actual panelista de Gran Hermano, Gabriel Levinas, quien publicará el próximo mes un libro editado por Sudamericana, en el que, según adelantó desde mayo tanto él como otros periodistas tales como Jorge Lanata, se basa en pericias caligráficas sobre la cual construye la hipótesis de que el titular del Cels trabajó durante la dictadura para el brigadier Rubens Graffigna.

En concreto, Levinas sostiene que Verbitsky trabajó para la Aeronáutica entre 1978 y 1982 y le escribía discursos a Graffigna en los que ponderaba el régimen dictatorial de las Fuerzas Armadas en los '70; y que incluso fue "protegido" por el comodoro Juan José Güiraldes en el inicio del Golpe de Estado.

Levinas sostiene que Verbitsky trabajó para la Aeronáutica entre 1978 y 1982 y le escribía discursos a Graffigna en los que ponderaba el régimen dictatorial de las Fuerzas Armadas en los '70
En una nota publicada en Página/12 el domingo, Verbitsky desmintió esta última acusación al mencionar el relato de seis testigos que sostienen que él permaneció en la Capital Federal en marzo de 1976; y desdibuja los testimonios proveídos por Levinas.

Asimismo, el periodista se sometió a dos pericias caligráficas realizadas por la perito y Calígrafa Pública Nacional, Diana Trotta, quien concluyó que los escritos a los que Levinas aduce escritos de puño y letra por Verbitsky, no fueron realizados por él; al tiempo que impugnó las conclusiones de los peritos de la editorial.

Las desmentidas del periodista, que aporta testigos y pruebas que lo desvinculan de Graffigna, fueron completadas por el mismo brigadier de 89 años, actualmente en prisión domiciliaria, a través de una entrevista que otorgó al diario Buenos Aires Herald, publicada en la edición del sábado.

Sobre la hipótesis de que Verbitsky le escribía los discursos, Graffigna afirmó: "¿Cómo podría ser cierto? Yo era Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea ¿Cómo pudo haber una relación entre la Fuerza Aérea y un periodista que tiene ideas totalmente distintas?"

Y agregó: "Cualquiera tiene el derecho de decir lo que quiera. Pero la gente es inteligente y es claro que lo bueno y lo malo no pueden ir juntos. Él era parte de Montoneros y yo era uno de los líderes de las Fuerzas Armadas. No dije una palabra, me reí mucho cuando escuché sobre el documento. Verbitsky publicó un artículo desmintiendo eso y sonaba lógico".

Además, Graffigna sostuvo que "no sabía quién era" Verbitsky en ese entonces; y conjeturó: "no creo" que la investigación de Levinas "fue hecha para perjudicarme".


http://www.telam.com.ar/notas/201508/116686-verbitsky-pericias-caligraficas-testimonio-graffigna.html

viernes, 9 de octubre de 2015

Una bella película (Guillaume Apollinaire)

¿Sobre qué conciencia no pesa un crimen? -preguntó el barón d'Ormesan-. Por mi parte, ya no me tomo la molestia de contarlos. He cometido algunos que me produjeron dinero, y si hoy no soy millonario, debo culpar más bien a mis apetitos que a mis escrúpulos.
En 1901, en unión de unos amigos, fundé la Compañía Internacional Cinematographic, a la que para abreviar llamamos C.I.C. Nuestro propósito era producir una película de gran interés y pasarla luego en los cinematógrafos de las principales ciudades de Europa y América. Nuestro programa estaba bien trazado. Gracias a la indiscreción de uno de los domésticos, pudimos obtener una escena interesantísima que representaba al presidente de la República, en momentos en que se levantaba de la cama. Siguiendo idéntico procedimiento, también logramos la filmación del nacimiento del príncipe de Albania. En otra oportunidad, después de comprar a precio de oro la complicidad de algunos funcionarios del Sultán, pudimos fijar para siempre la impresionante tragedia del gran visir MalekPacha, quien, después de los desgarradores adioses a sus esposas e hijos, bebió, por orden de su amo y señor, el funesto café en la terraza de su residencia de Pera.
Sólo nos faltaba la representación de un crimen. Pero, desdichadamente, no es fácil conocer con anticipación la hora de un atraco y es muy raro que los criminales actúen abiertamente.
Desesperando de lograr por medios lícitos el espectáculo de un atentado, decidimos organizarlo por nuestra cuenta en una casa que alquilamos en Auteuil a esos efectos. Primeramente habíamos pensado contratar actores para un simulacro de ese crimen que nos faltaba, pero, aparte de que con ello hubiésemos engañado a nuestros futuros espectadores al ofrecerles escenas falsas, habituados como estábamos a no cinematografiar más que la realidad, no podíamos satisfacernos con un simple juego teatral por perfecto que fuera. Llegamos así a la conclusión de echar suerte, para establecer quién de entre nosotros debía juramentarse y cometer el crimen que nuestra cámara registraría. Mas ésta fue una perspectiva ingrata para todos. Después de todo, éramos una sociedad constituida por personas de bien y nadie tomaba a broma eso de perder el honor ni aun por fines comerciales.
Una noche decidimos emboscarnos en la esquina de una calle desierta, muy cerca de la villa que alquiláramos. Éramos seis y todos íbamos armados con revólveres. Pasó una pareja: un hombre y una mujer jóvenes, cuya elegancia muy rebuscada nos pareció a propósito para acondicionar los elementos más interesantes de un crimen pasional. Silenciosos, nos abalanzamos sobre la pareja y amordazándolos los condujimos a la casa. Allí los dejamos bajo el cuidado de uno de nuestro grupo, volviendo a nuestra posición. Un señor de patillas blancas vestido con traje de noche apareció en la calle; salimos a su encuentro y lo arrastramos a la casa a pesar de su resistencia. El brillo de nuestros revólveres dio razón de su coraje y de sus gritos.
Nuestro fotógrafo preparó su cámara, iluminó la sala convenientemente y se aprestó a registrar el crimen. Cuatro de los nuestros se colocaron al lado del fotógrafo apuntando con las armas a los cautivos.
La joven pareja estaba todavía desvanecida. Los desvestí con atenciones conmovedoras: despojé a la muchacha de la falda y el corsé, dejando al joven en mangas de camisa. Dirigiéndome al señor de esmoquin, le dije:
-Señor: ni mis amigos ni yo deseamos a usted ningún mal. Pero le exigimos, bajo pena de muerte, que asesine, con este puñal que arrojo a sus pies, a este hombre y a esta mujer. Ante todo, usted tratará de que vuelvan de su desmayo; tenga cuidado que no lo estrangulen. Como están desarmados, no cabe la menor duda de que usted logrará su propósito.
-Señor -repuso cortésmente el futuro asesino- no tengo más remedio que ceder ante la violencia. Usted ha tomado todas las resoluciones y no deseo en lo más mínimo modificar una decisión cuyo motivo no se me aparece claramente; voy a pedirle una gracia, sólo una: permítame cubrirme el rostro.
Nos consultamos y resolvimos que era mejor así, tanto para él como para nosotros. Coloqué sobre la cara del hombre un pañuelo en el que previamente habíamos abierto dos orificios en el lugar de los ojos, y el individuo comenzó su tarea.
Golpeó al joven en las manos. Nuestro aparato fotográfico empezó a funcionar, registrando esta lúgubre escena. Con el puñal dio unos puntazos en el brazo de su víctima. Ésta se puso rápidamente de pie, saltando, con una fuerza duplicada por el espanto, sobre la espalda de su agresor. La muchacha volvió en sí de su desvanecimiento y acudió en socorro de su amigo. Fue la primera en caer, herida en el corazón. Luego la escena se concentró en el joven, que se abatió de una herida en la garganta. El asesino hizo las cosas bien. El pañuelo que cubría su rostro no se había movido durante la lucha, y lo conservó puesto todo el tiempo que la cámara funcionó.
-¿Están ustedes conformes? -nos preguntó-. ¿Puedo ahora arreglarme un poco?
Lo felicitamos por su labor. Se lavó las manos, se peinó, cepillándose luego el traje. Inmediatamente, la cámara se detuvo.
FIN