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miércoles, 17 de diciembre de 2025

Los judíos no tiene su origen en Israel, sino en el Cáucaso

 


Los judíos no tiene su origen en Israel, sino en el Cáucaso

Su material genético muestra que proceden del viejo imperio jázaro, según el estudio de un reputado científico

El 90% de los judíos del mundo no proceden del Israel bíblico sino de las tierras del Cáucaso. Es más, ni siquiera son del todo judíos. Su material genético es un mosaico de genes donde predominan los antiguos pueblos caucásicos, de Mesopotamia, ancestros europeos y hasta chipriotas, además de los semíticos. Según una investigación publicada en Genome Biology and Evolution , grupos de israelíes fueron llegando a aquellas tierras entre el mar Negro y el mar Caspio hasta que el imperio que los acogió se convirtió al judaísmo. Fueron estos conversos los que protagonizaron una nueva diáspora hacia Europa. "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."

La historia, envuelta en numerosos mitos, venía sosteniendo que los actuales judíos europeos (aquel 90% y que en realidad, tras el Holocausto, no viven en este continente sino en América y el moderno Israel) son descendientes de tribus israelitas y cananeas. Tras la conquista musulmana de Palestina en el siglo VII, la abandonaron para asentarse en Alemania (Ashkenaz, en hebreo). Posteriormente, en el siglo XV, un pequeño grupo de unos 50.000 individuos emigrarían hacia el este (Polonia, Ucrania Rusia…) y en un sorprendente baby boom se multiplicarían hasta suponer el grueso de la población judía. Estos son los elementos básicos de la hipótesis Rhineland (o tierras del Rin, un río alemán) sobre el origen de los judíos europeos.

Sin embargo, el genetista de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) y de origen judío Eran Elhaik ha realizado una investigación cuyos provocadores resultados desmontan varios mitos. La genética, según sugiere su estudio, sostendría que no hubo esa emigración seminal a Alemania o, al menos, el factor alemán no explicaría el origen de la mayoría de los judíos europeos. En realidad, estos procederían del Cáucaso. Allí, desde finales de la Edad del Hierro, emergió el imperio jázaro. Formado por una amalgama de tribus eslavas, escitas, iranias, turcas y hasta hunos y alanos, asistió durante siglos a sucesivas llegadas de judíos tanto de Palestina como de Mesopotamia, donde vivían los descendientes del pueblo hebreo que el babilonio Nabucodonosor II se llevó consigo tras destruir Jerusalén, en el 587 antes de nuestra era. Siglos después, los jázaros se convirtieron al judaísmo.

“La conversión en sí no está en duda”, dice Elhaik. “Documentos encontrados en Egipto lo confirman”, añade. Aunque la extensión de la conversión aún es discutida, se cree que todo el Imperio jázaro, incluyendo sus tribus subordinadas y esclavos, mantuvo el judaísmo en los siguientes 440 años hasta la invasión de los mongoles, en el siglo XIII”, añade. En un proceso que recuerda a la expansión de los cristianos en el Imperio romano, los gobernantes y la aristocracia jázaro se pasaron en bloque al judaísmo cuando ya una buena parte de su población se había convertido a la fe hebrea. La invasión mongola y la gran epidemia de peste de 1347 empujaron a los ahora judeo-jázaros hacia el oeste. Esta versión alternativa del origen de los judíos europeos se conoce como la hipótesis de los jázaros y no había podido ser confirmada hasta ahora, que empieza a haber suficiente material genético de los pueblos del Cáucaso disponible para su estudio.

Con los datos genéticos de 1.287 individuos de ocho poblaciones judías y otras 74 de gentiles, Elhaik realizó cinco diferentes análisis y todos le llevaron al origen judeo-jázaro de la mayor parte de los alrededor de 13 millones de judíos del mundo. Usó la frecuencia de alelos (alternativas de un mismo gen) diferentes entre distintos grupos poblacionales y, tomando a judíos palestinos y caucásicos (armenios, georgianos o azeríes) actuales como base para determinar el linaje, comprobó que el 70% de los judíos procedentes de Europa central y occidental y todos los orientales compartían más con los segundos que con los primeros.

También, en una especie de triangulación geográfica, donde los vértices eran los vascos, los pigmeos y la etnia china Han, la investigación sitúa los ancestros de los judíos europeos en el sur del Cáucaso. En otro análisis, basado en el grado de mezcla genética de segmentos de cromosomas volvieron a comprobar que el linaje caucásico domina, con un 38%, por delante de los genes europeos occidentales (30%) y de los mesopotámicos. “En conjunto, nuestros resultados dibujan el genoma de los judíos europeos como un mosaico de ancestros caucásicos y de Oriente Próximo, europeos occidentales, Oriente Medio y europeos orientales en proporción decreciente”, dicen en las conclusiones del estudio.

En suma, además de no haber llegado a Europa directamente de Palestina, los judíos se mezclaron con los gentiles mucho más de lo que cuenta la historia. Incluso, buena parte de ellos lo son por religión, no por origen. "Diario El Comercio. Todos los derechos reservados."

https://elcomercio.pe/mundo/actualidad/judios-no-tiene-su-origen-israel-sino-caucaso-noticia-1524327/

martes, 8 de noviembre de 2016

“El Exodo no existió”, afirma el arqueólogo Israel Finkelstein

Luisa Corradini / Diario Judío México – Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.
Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.
El Pentateuco “es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos”, sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.
“Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán”, dice Finkelstein.
Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.
El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv.
-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.
-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares.
-Y sin embargo?
-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?
-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.
-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares.
-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.
-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo.
-¿Y no es así?
-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta “goma tragacanto, bálsamo y láudano”. Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.
-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?
-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.
-¿Por qué?
-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.
-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.
-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad.
-¿Por qué?
-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea.
-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?
-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo.
-¿Cuál es la razón?
-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología.
-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?
-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona “la casa de David”. Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia.
-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?
-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras.
-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?
-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo.
-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?
-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación.
Fuente: mensuarioidentidad http://diariojudio.com/opinion/el-exodo-no-existio-afirma-el-arqueologo-israel-finkelstein/218720/

Fascistas turcos: los “Lobos Grises”

No solo los islamistas fanáticos roban la tranquilidad, tambien los nacionalistas turcos. Una agrupación da a menudo mucho de que hablar: los “Lobos Grises, en turco “Boz kurt“, es un símbolo de losturcos de extrema derecha.
Desde los años 30 su objetivo es la dictadura racista y extremista. Su lema es: “La raza turca está sobre todas las razas”
Paralelamente a su desarrollo en Turquía se organizan tambien en el extranjero, sobretodo en Alemania.
El partido MHP (partido del movimiento nacionalista) con su organización de jóvenes “Lobos grises” existe oficialmente en el extranjero desde 1973, pero se fundó inoficialmente en Alemania con su central en Ludwighafen y sucursales en 40 ciudades. Èsto no solo sirve al apoyo económico y logístico sino tambien a la política turca que de esta manera tambien puede perseguir a los críticos del regimen en el extranjero, además amenazarlos y asesinarlos o mandarlos a asesinar.
Los “Lobos grises” en Alemania:
Los fascistas turcos comenzaron a organizarse en la década de los 60 en Alemania bajo los nombres de “comunidades turcas“, “unión de idealistas” o simplemente “unión cultural“.
En 1970 se produjo una cooperación estrecha entre los fascistas turcos y los fascistas alemanes del NPD (el partido alemán nazi que hoy dia gana cada vez más adeptos y más escanios como “Partido nacionalista alemán”). Esta relación está comprobada por cartas entre los dirigentes de ambos partidos; Alpaslan Türkes y Adolf von Thadden. Mientras Türkes hablaba de un vínculo necesario del MHP con el NPD, von Thadden estimuló un intercambio intenso entre las juventudes de ambos partidos. En 1977 Türkes agradeció ampliamente el generoso apoyo financiero del NPD para las elecciones políticas del MHP. La “Unión nacionalista de escolares” fundó en 1980 una “organisación de construcción” para el alistamiento de jóvenes turcos fachistas. La fraternidad de los fascistas alemanes y los fascistas turcos ha renacido.
El desarrollo del movimiento fachista turco en Alemania está relacionado con la situación en Turquía y en Curdistan.
En el año 1976 la organización logró salvarse de la prohibición del movimiento en Alemania bajo el pseudónimo de “unión de idealistas independientes“. A partir de este momento comenzó a extenderse el terror sistemático contra la oposición turca y curda.
La unión de idealistas del MHP realizó numerosos atentados contra turcos y contra curdos de izquierdas. El caso más conocido de este terror es el asesinato al profesor y sindicalista Celattin Kesim en Berlin – Oeste en enero de 1980.
Para una mejor coordinación se unificaron todas las organizaciones del partido en la “Federación de organizaciones democrático-idealistas turcas en Europa/Türk-Föderation”
Alpaslan Türkes
El actual “führer” del fachista MHP, tenía ya en los años 40 un rol decisivo en el movimiento del pan-turquismo. En 1944 fué encarcelado porque como dirigente del movimiento fascista intentó poner a Turquía de forma activa en la segunda guerra mundial del lado del fascismo alemán.
En los procesos se expresó de esta manera:
Lo considero como un gran honor ser condenado por tiranía y racismo. La administración del Estado a travéz de personas de raza turca es una necesidad vital. Los habitantes de Turquía no turcos con nacionalidad turca son los bosniacos, lazos, árabes y curdos que deberían ser enviados hacia los paises a los que pertencen
Con ésto Türkes no se diferenció del concepto del Estado turco de la época.
En 1930 el ministro de justicia Mehmet Esat declaró:
En Turquía hay más libertad que en cualquier parte del mundo. Este es un país de los turcos. Quien no es de ascendencia pura turca tiene un solo derecho en este pais: El derecho a ser un servidor, el derecho a ser esclavo
En 1958 Türkis estuvo en una misión militar en Washington y obtuvo contactos estrechos con la CIAPentagono. En el mismo año visitó la “Escuela para la técnica atómica y nuclear” en Alemania.
Pertenecía en 1960 a los 32 oficiales que derribaron el gobierno de Menderes. Tras el golpe fue nombrado secretario personal del nuevo lider del poder, el general Gürsel. Allí seguía intentando impartir detrás de los bastidores sus ideas pan-turcas. Pero luego fue retirado de la política y fue enviado como embajador a Nueva-Delhi.
Tras su regreso a Turquía en el año 1964 se concentró en la construcción del partido MHP/“Lobos Grises“. A causa de la prohibición del MHP en el año 1980 se le negó la actividad política. A pesar de ésto ha podido continuar con su rol de incitador fascista.
Todo esto no le ha impedido sus numerosas visitas oficiales a Alemania.
Los turcos “Lobos grises”: ideología racista-nacionalista, islámica-antidemocrática.
Hasta 1980 los Lobos grises realizaron más de 5000 homicidios.
Símbolo nacionalista del movimiento es el lobo gris (en turco; „Bozkurt“)
Su punto de partida es un nacionalismo impregnado por el pan-turquismo. Este nacionalismo contiene un fuerte racismo contra todas las personas que no son turcas, particularmente contra las minorías del pais.
Están por todo el mundo unidos a travez de redes y distribuyen en internet propaganda contra los judíos y los curdos.
Los Lobos grises son confundidos frecuentemente con el movimiento de los Milli-Görüş, pero mientras los Milli-Görüş tambien persiguen objetivos fuertemente islamistas, los Lobos Grisestienen principalmente objetivos nacionalistas.
Su ideología vive de las imágenes de enemigos, los miedos del pueblo son avivados mediante escenarios amenazantes y distintas variantes de teorías confabulatorias.
De este modo los Lobos Grises, con su ideología étnica, racista-nacionalista, fuertemente islamista, con su disposición a la violencia y su principio de estructura dirigente y totalitaria, crean alimento para movimientos islámicos extremistas.
En Colonia se encuentra la Central de la “Unión turca-islámica en Alemania“, esta organización apoya los fines políticos del MHP. Un punto de encuentro de los Lobos Grises es, según los conocimientos de la policía y de la justicia, una mezquita en Mülheim.
Además, estos fascistas turcos niegan el exterminio hacia los armenios: el hecho de que el patriotismo turco no quiera saber nada del exterminio a los armenios ha llegado hace tiempo tambien a Alemania, esta actitud de negación ya es impartida en todos lados, hasta en las escuelas.
Mehmet Ali Ağca, quien en 1981 hizo el atentado contra el Papa Juan Pablo II, era miembro de los Lobos Grises.


https://noticiasdeeurabia.wordpress.com/2006/11/14/fachistas-turcos-los-lobos-grises/

sábado, 2 de julio de 2016

Los chistes más viejos de la historia

Escena de 'La vida de Brian', que también es un clásico
Escena de 'La vida de Brian', que también es un clásico
Voy a comenzar con uno de los chistes más viejos que conozco:
El peluquero pregunta: “¿Cómo quiere que le corte el pelo?”. Y el cliente contesta: “En silencio”.
Es muy posible que lo hayas oído antes. Quizás lo viste en Twitter: son muchos quienes lo han publicado en esta red social. Pero es viejo. Muy viejo. Tiene, como mínimo, unos 1.600 años.
El chiste forma parte del Philogelos, que se puede traducir como “el amante de la risa” y que es una antología de 265 chistes reunidos en un manuscrito del siglo IV o V.
Está en griego, pero, como explica la historiadora Mary Beard, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, en Laughter in Ancient Rome, se trata de un texto romano, con referencias a “sitios y culturas del Mediterráneo” y “referencias veladas a personajes del final de la república y el inicio del imperio”. Algunos de los chistes son incluso anteriores.
Según Beard, Roma y (en parte) el Philogelos, suponen el nacimiento del chiste tal y como lo entendemos hoy en día. De hecho, algunas de las ocurrencias de este libro pueden “deslizarse fácilmente en las convenciones cómicas de nuestra era”.
Eso sí, tampoco podemos olvidar que “hace falta mucho ingenio para lograr (o forzar) una risa moderna”, como se puede comprobar echándole un vistazo a la edición completa online. El contexto cultural y el paso del tiempo no ayudan. Por ejemplo, este chiste sobre crucifixiones tiene hoy en día implicaciones diferentes, al estar la cruz cargada de connotaciones religiosas y al no encontrar tan gracioso el tema de la pena de muerte como hace unos cuantos siglos:
Un abderita ve a un atleta crucificado y dice: “Ya no corre, ahora vuela”.
Y eso por no hablar de los chistes de lechugas, que solo se entienden si sabemos que se consideraba que esta planta ayudaba a calmar los impulsos sexuales.
También hay que tener en cuenta que los chistes (en general) no están pensados para leerse. Cuando alguien nos cuenta uno, nos reímos más por el hecho deestar entre amigos, compartiendo una cerveza, que por la ocurrencia en sí, que suele tener un nivel justito. Todas las antologías de chistes resultan tediosas, como sabrá cualquiera que haya intentado leer una, sea moderna o clásica.
Y ahora que ya hemos dejado claro que no nos vamos a reír, echemos un vistazo a los chistes que se contaban los romanos.
¿Te he contado el del tipo con halitosis?
La mayoría de chistes están protagonizados por una galería de personajes recurrentes. Algunos de ellos siguen siendo objeto de risa en la actualidad, aunque nos parezca poco apropiado. Parece que algunos temas siempre dan para gracietas, como las relaciones, el sexo y la escatología. Hay chistes sobre esposas, por ejemplo:
Un tipo le dice a su amigo: “Anoche me acosté con tu mujer”. A lo que el amigo contesta: “Yo soy su marido y tengo que hacerlo, pero tú, ¿qué excusa tienes?”.
Por cierto, este chiste lo contaba el humorista estadounidense Milton Berle en pleno siglo XX, según recogen Jimmy Carr y Lucy Greeves en Only Joking.
También hay chistes de borrachos:
Un tipo está abroncando a un borracho porque pierde toda noción de la realidad cuando bebe más de la cuenta. A lo que el borracho le contesta, indignado: “Mira quién habla… El tipo que tiene dos cabezas”.
Los hay sobre abderitas, los leperos del imperio romano. De hecho, se trata del segundo grupo de chistes más numeroso, con 60 historias dedicadas a ellos o a los habitantes de Sidón y Cime, de fama similar.
Un abderita ve a un eunuco hablando con una mujer y le pregunta si es su esposa. El hombre le responde que es un eunuco y que no puede casarse. “Ah, entonces es tu hija”, le dice.
También hay chistes protagonizados por misóginos:
Un misógino está frente a la tumba de su mujer. Un desconocido le da el pésame: “¿Quién está descansando ahora?”. A lo que el misógino contesta: “Yo, ahora que por fin estoy solo”.
Y había chistes sobre halitosis, un asunto prácticamente olvidado en el repertorio de los cómicos de hoy en día. Estos chistes dan muestra de un pequeño drama por el que debían pasar a menudo los romanos:
Un hombre con mal aliento decide suicidarse. Así que se envuelve la cabeza hasta que se asfixia.
Hay incluso un chiste que a los británicos les recuerda al famoso sketch del loro muerto de Monty Python. Este es el sketch:
Y este es el chiste:
Un hombre acude al vendedor de esclavos y se queja de que uno de los que acaba de comprar se ha muerto, a lo que el vendedor responde: “¡Nunca hizo nada parecido cuando estaba conmigo!”.
El grupo más numeroso de chistes (103) es el protagonizado por losscholastikos, un término de difícil traducción en este contexto. Beard opta poregghead (intelectual, en tono despectivo), aunque otros prefieren estudiante tonto, pedante o incluso profesor despistado:
Un intelectual vio un pozo muy profundo en su región y preguntó si el agua estaba buena. El campesino le dijo que sí, que sus padres solían beber de ese pozo. El intelectual exclamó: “¡Qué largos debían ser sus cuellos si podían beber de un pozo tan profundo!”.
No se trata de chistes propiamente “de tontos”, sino de burlas a gente que usa un pensamiento tan lógico y tan correcto que llega al absurdo. Más ejemplos:
Un intelectual se cruza con un conocido y le pregunta: “¿Quién murió, tu hermano gemelo o tú?”.
Un intelectual se compra una casa y se asoma por la ventana para preguntar a los viandantes si le queda bien.
Un tipo se encuentra con un intelectual y le dice: “Anoche te vi en un sueño”. “Vaya -contesta el intelectual-, estaba tan ocupado que yo no te vi a ti”.
Pequeñas lecciones de antropología
Según recoge Beard, los chistes (en general) tienen éxito porque nos ayudan a ver nuestras vidas y nuestros prejuicios como si acabáramos de llegar de otro planeta. En este sentido, un cómico funciona en ocasiones como un antropólogo doméstico que pone de manifiesto los errores de lo que consideramos sentido común al hacernos dudar acerca del sentido que tienen estas ideas preconcebidas, más allá de la costumbre. Y, por este motivo, los chistes sobre intelectuales del Philogelos son los que mejor funcionan en la actualidad.
En uno de los chistes, por ejemplo, un intelectual se cruza con su médico y se disculpa por no haber estado enfermo en mucho tiempo, subrayando “lo extraño de nuestra relación con un hombre cuya prosperidad depende de nuestra enfermedad”.
También hay pequeños apuntes acerca de nuestra forma de percibir el mundo, como en el caso del pedante que decide aligerar su deuda de un millón y medio borrando el “y medio” del certificado de deuda.
Encontramos incluso reflexiones acerca de la fragilidad de nuestra identidad:
Un barbero, un calvo y un intelectual están de viaje. Acampan por la noche y hacen turnos para vigilar el equipaje. Durante su turno, el barbero se aburre y le afeita la cabeza al intelectual. Cuando el barbero le despierta para que siga él, el intelectual se toca la cabeza y dice: “Este tío es tonto: ha despertado al calvo en lugar de a mí”.
Los chistes también cuestionan convenciones sociales, jugando con los límites y significados de algunas categorías, como en el caso del intelectual que en mitad de la noche se mete en la cama de su abuela, hasta que su padre le descubre y le da una paliza: “Esto es injusto -dice el intelectual-. Tú te acuestas cada noche con mi madre y yo no te digo nada. En cambio, tú te enfadas por una vez que me acuesto con la tuya”.
No lo contéis en Navidad.
El origen del chiste moderno
Beard subraya que no se puede hablar de un “primer chiste de la historia”, ya que siempre ha habido comentarios graciosos, epigramas, fábulas e incluso pintadas en la pared. Pero el Philogelos muestra que en Roma nace el chiste tal y como lo entendemos hoy en día. Es decir, como una forma encapsulada de humor que funciona a modo de moneda social: “Intercambiamos chistes. Los contamos de forma competitiva. Para nosotros, también, son mercancías que tienen un valor y un origen”.
Y esto ocurría más en Roma que en la Grecia clásica. El hecho de que los chistes se recogieran en manuscritos, se compraran, se vendieran y se intercambiaran, muestra que estas historietas no eran ni transgresoras ni excepcionales, sino que formaban parte de la cultura romana. Y el hecho de que se copiaran sin mencionar al autor muestra que formaban parte de una tradición oral: los romanos se contaban chistes de forma habitual y tanto sus autores como sus protagonistas eran anónimos.
Esto está cambiando de nuevo, como explican Carr y Greeves en Only Joking.Los chistes pocas veces se ponían por escrito y cuando se hacía, ya fuera en elPhilogelos o en los "libros de facecias" que se empiezan a recoger a partir del siglo XV, ya nadie recordaba quién era su autor. “Incluso en los años 50 y 60 se veía como perfectamente normal que los cómicos robaran chistes y rutinas enteras de otros humoristas”. En cambio, hoy en día es casi peor robar un chiste que no ser gracioso, como se puede ver por las polémicas acusaciones a Dane Cook y, más recientemente, a Amy Schumer, por ejemplo.
Con la llegada de la televisión y con los primeros discos y cassettes de chistes y monólogos, se empieza a identificar a los autores de estas ocurrencias, sobre todo en el caso de humoristas con una personalidad muy marcada. Nadie le robaría un chiste a Woody Allen o a Andy Kaufman (en caso de que alguna vez hubiera contado alguno).
Y ocurre cada vez más con las redes sociales, a un nivel sin tantas aspiraciones. Muchos se esfuerzan en Twitter por crear chistes y se enfadan, con razón, cuando se reproducen sin citar. Sobre todo (y como ya vimos en su momento) cuando lo hacen cuentas dedicadas a reproducir contenidos en busca de ingresos publicitarios. Es decir, hoy en día los chistes vuelven a tener autor, como en la buena época anterior al Philogelos.
Lo cual no quita que muchos de esos chistes supuestamente originales no sean más que nuevas versiones de chistes muy viejos. Chistes de 1600 años de antigüedad. Como el del peluquero que veíamos al principio. Aunque hay que reconocer que sigue siendo tan válido hoy en día como entonces.

Los chistes del 'Philogelos', a prueba

Para probar si estos chistes conservan algo de gracia, el cómico Jim Bowen decidió en 2008 subirse a un escenario y leerlos en voz alta.
Según explica Mary Beard también en Laughter in Ancient Rome, la actuación fue exitosa, pero el mérito es, sobre todo de Bowen y del traductor, William Berg, que adaptaron el lenguaje y el ritmo de los chistes a las expectativas contemporáneas. Además, el público había acudido a la representación con ganas de reír, “hasta el punto de que muchos de los que más se reían también se reían de sí mismos por reírse de estos chistes romanos muy, muy viejos”. Hay algún vídeo en YouTube.
Este vídeo arranca con Bowen hablando del tipo que va al médico porque se siente mareado durante media hora después de despertarse. “Bueno, pues levántase media hora más tarde”, le contesta el doctor. A mí me ha recordado a este chiste que no nos hacía gracia ni de niños:
-Doctor, me duele aquí.
-Pues váyase allí.
-¡Me sigue doliendo!
-¡Doliendo, no sigas a este señor!
Como es perfectamente comprensible, el público no se ríe tanto de la ocurrencia como del hecho de que Bowen les recuerde que aún quedan varios centenares de chistes similares. A menudo nos reímos de lo que nos da miedo.

viernes, 1 de julio de 2016

BICENTENARIO DEL CONGRESO DE TUCUMAN

Las Provincias Unidas, antes del Congreso


El 9 de julio se cumplirán 200 años del Congreso de Tucumán. ¿Qué ocurría en las Provincias Unidas del Río de la Plata un año antes? 1815 fue un año de viraje. Luego de la derrota de Napoleón, en Europa triunfaba la reacción y la Santa Alianza rediseñaba el mapa del viejo continente. En España, Fernando VII era repuesto en su trono, aplastando a los liberales y planteándose la reconquista de sus posiciones americanas.

El 9 de julio se cumplirán 200 años del Congreso de Tucumán. ¿Qué ocurría en las Provincias Unidas del Río de la Plata un año antes?
1815 fue un año de viraje. Luego de la derrota de Napoleón, en Europa triunfaba la reacción y la Santa Alianza rediseñaba el mapa del viejo continente. En España, Fernando VII era repuesto en su trono, aplastando a los liberales y planteándose la reconquista de sus posiciones americanas.

Por el contrario, en el Río de la Plata, único baluarte no recuperado por los españoles, la situación se radicalizaba.

A esa altura, las Provincias Unidas estaban literalmente partidas en dos. De un lado Buenos Aires y las provincias orientadas por el Directorio porteño.

Del otro, el Sistema de los Pueblos Libres, el bloque de provincias que reconocía el liderazgo de José Gervasio de Artigas. ¿Qué había llevado a esta polarización? En 1811, una segunda oleada revolucionaria que tuvo su centro en la Banda Oriental y se extendió hacia nuestra Mesopotamia actual, derrotó y aisló al poder español en Montevideo. El gobierno porteño, en manos del Triunvirato -una camarilla que respondía a la burguesía comercial nativa y británica, y actuaba a instancias de la diplomacia inglesa-, consumó una mayúscula entrega. Aceptó el retiro de las tropas porteñas y la entrega de la Banda Oriental y de lo que hoy sería Entre Ríos a los realistas. Estos obtuvieron de este modo una victoria en la derrota, que fue respondida por un gigantesco éxodo de masas rurales y urbanas encabezado por Artigas y que pasó a llamarse “la Redota”. En 1813 el Triunvirato convocó a la Asamblea Constituyente que declinó declarar la Independencia, a instancias de la diplomacia británica aliada en ese momento con la Corona española contra Napoleón. Asimismo, rechazó la participación de los delegados de la Banda Oriental, los únicos elegidos a través de asambleas y portadores de un mandato que planteaba declarar la independencia, constituir una república, organizar una federación igualitaria, habilitar los puertos de Maldonado y Colonia como modo de romper la política de puerto y Aduana únicos en manos de la oligarquía porteña, prohibir que tasa alguna o derecho se imponga sobre artículos exportados de una provincia a otra y proclamar la libertad civil y religiosa “en toda su extensión imaginable”. En enero de 1815, el nombrado Director Supremo de las Provincias Unidas, Carlos María de Alvear, fue más a fondo en su política contra el alzamiento que se extendía por el Litoral, proponiendo a Artigas la entrega de la Banda Oriental a condición de que éste renunciase a orientar la rebelión en el resto de las provincias. Artigas rechazó este planteo en nombre de la unidad política y territorial de las Provincias Unidas. Por su parte, el Directorio redobló la apuesta entreguista, proponiendo a los ingleses el dominio del Río de la Plata. A la vez, frente a un clima de agitación en Buenos Aires provocado por el aumento del pan y la carne, Alvear puso en pie un Estado policíaco, a través del destierro y la pena de muerte. En marzo de 1815, Santa Fe rompió con el Directorio y se sumó al Sistema de los Pueblos Libres, un signo del fin de la dictadura.

A esa altura, el Sistema reunía a la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba. Con San Martín gobernando Cuyo y preparando el Ejército de los Andes y Güemes en el norte, el aislamiento y debilidad de los porteños alentaba la expectativa de una nueva organización federal.

Sube la ola federal. Cae Alvear

Tras la victoria federal ante el Directorio, en Guayabos, en enero de 1815, los restos del ejército porteño abandonaron la provincia Oriental y poco después Montevideo quedó bajo el control de las fuerzas de Artigas.

El impacto de esta ocupación fue enorme en todo el territorio del ex virreinato. El artiguismo, como cabeza de la causa federal y anticentralista, alcanzó una enorme autoridad política. Se produjeron alzamientos insurreccionales a favor de la causa federal en Santa Fe y Córdoba, se amotinó el ejército porteño en Fontezuelas. Pocos días después cayó Alvear y se disolvió la Asamblea del año XIII, en medio de una algarabía generalizada.
Artigas eligió no gobernar desde Montevideo sino que dejó al gobierno de la ciudad en manos de un gobernador y del Cabildo y, en base a lo propuesto en las Instrucciones a los diputados de la Asamblea del año XIII, fundó una nueva capital a orillas del río Uruguay a la que denominó Purificación.

Desde allí se dictaban las medidas que eran aplicadas sólo con el aval de los gobiernos locales, dado que no se llegó a formalizar un verdadero gobierno central. Se pusieron en funcionamiento los puertos de Montevideo, Colonia, Maldonado y Santa Fe tanto para el comercio interior como exterior.

“Que los más infelices sean los privilegiados”

Luego de la recuperación de Montevideo, en la campaña se agravó la tensión entre las clases. Los hacendados más ricos intentaron retomar el control social del campo a través del desalojo de tierras ocupadas.

Mientras Artigas ponía el foco en que se incrementara la producción, los hacendados patriotas, por el contrario, intentaban poner el foco en la necesidad de restablecer el orden como condición para recomponer la actividad productiva. Es en este clima de virtual guerra de clases que Artigas dictó su famoso Reglamento Provisorio de Tierras.

Este planteó la confiscación de las tierras de “emigrados, malos europeos y peores americanos, que no hayan sido indultados” y también las que hayan sido vendidas o donadas por el gobierno entre 1810 y 1815, hasta que entraron los orientales a Montevideo.

Las “suertes de estancia” debían repartirse entre “los sujetos dignos de esta gracia con prevención que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres todos podrán ser agraciados en suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y la de la Provincia”.

Los terrenos debían tener el tamaño indispensable para satisfacer las necesidades de la familia adjudicataria.

Fue un completo programa agrario revolucionario adecuado al momento. Su punto de partida fue satisfacer las ansias y necesidades del sujeto social protagonista de las campañas revolucionarias, de esa gran población rural que acompañó a la revolución desde 1811. Intentó cambiar el eje de la economía oriental y crear y consolidar un nuevo sujeto social, promoviendo pequeños hacendados. Algunos han observado que no liberó a los esclavos negros, aunque sí le otorgó haciendas a los libertos y a los zambos. También a los indios -se ha dicho que Artigas es de los muy pocos líderes de la independencia que les dio un lugar preponderante a los indios.

Se equivoca Peña cuando caracteriza que “(las masas montoneras) tierra no buscaban ni les interesaba. A los gauchos del litoral ofrecerles una parcela hubiera sido insultarlos… Las montoneras no aportaban consigo un nuevo orden de producción. Se oponían a la oligarquía porteña, pero no podían contraponer ningún régimen de producción distinto a aquél en que se fundaba el poderío de la oligarquía porteña”1. La reforma agraria llevada a cabo en la provincia oriental demuestra exactamente lo contrario y se opuso al latifundio -no es lo mismo un tejido social basado en pequeños hacendados y una industria saladeril en desarrollo que una oligarquía latifundista.

Política comercial exterior e interior

Tras la caída de Alvear, las seis provincias que se agrupaban en el bloque federal fueron convocadas por Artigas a un Congreso en la localidad entrerriana de Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay) en junio de 1815.

Esas provincias conformaron una unidad política y económica en la que se pudo desenvolver un conjunto de políticas planteadas por el federalismo. Se procuró constituir una unión aduanera, con libre circulación de los bienes en su seno. El arancel exterior era alto para los productos que competían con la producción local, y más bajos para los de primera necesidad. El objetivo era preservar la producción local de las provincias federadas, pero también la de las provincias que no estaban integradas, como las de Cuyo, el Norte y Paraguay. Los comerciantes extranjeros sólo podían participar del comercio exterior, dejando la totalidad del comercio interior en manos de americanos.
Montevideo volvió a tomar un lugar de privilegio. Así, en los meses de 1815 posteriores a la recuperación de la plaza, fueron fletados más de sesenta barcos y, en 1816, a pesar de la invasión portuguesa, llegaron casi a un centenar.

Las Provincias Unidas del Río de la Plata llegaron de este modo al Congreso de Tucumán con un país partido en dos, política y socialmente, y un levantamiento agrario en curso que, con sus peculiaridades, también tenía expresión en el Alto Perú y en Paraguay.

1. Peña, Milcíades: El Paraíso Terrateniente, Fichas, Buenos Aires, 1972.


La independencia para poner fin a la revolución

La “historia oficial” ha tratado siempre de ocultar las conspiraciones que se desarrollaron paralelamente a la declaración de la Independencia, que incluyeron la amputación del territorio nacional y la entrega de una de sus partes a una potencia extranjera. También los “revisionistas” participan del ocultamiento: con CFK se planteó el intento de una nueva “historia oficial”, que intentó declarar al año 2015 Año del Bicentenario del Congreso de Oriente del Bloque Federal y pretendió presentarlo como “complementario” del de Tucumán. La realidad histórica desmiente ambas “historias oficiales”. No hay tal complementación, desde el momento que el Congreso de Tucumán viabilizó una conspiración para acabar con el federalismo agrarista que se expresó en la coalición reunida en el Congreso de Oriente. El Congreso de Tucumán proclamó la independencia con el propósito de acabar con el ciclo revolucionario, abierto con la resistencia a las invasiones inglesas, y que había vuelto a retomarse en los intensos meses de 1815.

Cuando en marzo de 1816 se reúne el Congreso en Tucumán que va declarar pocos meses después la Independencia, el cuadro de situación era el siguiente: derrotado Napoleón en 1815 y repuesto en el trono Fernando VII, España había procurado recuperar sus colonias americanas. Sólo las Provincias Unidas del Río de la Plata (incluyendo Paraguay) se mantenían en pie. Al oeste, los patriotas chilenos habían sido derrotados. En el norte, los gauchos de Güemes resistían los embates realistas, rivalizando con el Ejército al mando de Rondeau, derrotado en Sipe Sipe. En el este, la corona portuguesa se había instalado en Brasil y mantenía sus antiguas apetencias sobre la Banda Oriental para llegar al Plata. En junio de 1814, Montevideo había caído en manos patriotas, lo que alejó el peligro de la expedición española dirigida por Morillo. El golpe absolutista en España (mayo de 1814) había iniciado una cacería contra los liberales (que se habían ilusionado con un monarca que aceptara la constitución liberal dictada en Cádiz en 1812), y no dejó ningún margen para mantener un gobierno autónomo en América “en nombre de Fernando”.

La cuestión de la independencia quedó colocada entonces objetivamente en la agenda de todas las clases y corrientes políticas. Pero significaba cosas distintas para cada una de ellas. Para la burguesía comercial porteña era el paso necesario para imponer el orden, dar por concluido el ciclo revolucionario, y posicionarse política y jurídicamente ante el mundo (especialmente Inglaterra), para poder negociar en otros términos su vinculación con la economía y el comercio mundiales. En la misma dirección, aunque no fuesen aún la corriente dominante, se orientaban los estancieros bonaerenses.

Tan o más importante que lo anterior, la segunda oleada revolucionaria iniciada en 1811 alcanzó su clímax en 1815, por la derrota de la dictadura que encarnaba Alvear, el alzamiento agrario motorizado por el Reglamento de Tierras y la ocupación de tierras en la Banda Oriental y en zonas de nuestra Mesopotamia.

Un Congreso amañado y de un país partido

El vacío de poder provocado por la caída de Alvear 1 fue llenado por el Cabildo porteño que nombró como nuevo director interino a Alvarez Thomas, de las filas de la Logia. El 17 de mayo de 1815, éste cursó a las provincias la convocatoria al Congreso de Tucumán en función de un complicado sistema electoral: elección indirecta, con censo previo de habitantes habilitados a votar (los que tuvieran propiedad u oficio lucrativo), para elegir un elector por cada 5.000 habitantes. Los electores concurrirían a una asamblea en la que se elegían los diputados al Congreso a razón de uno cada 15.000. Lo notable es que a la par se habilitaba sustituir este método “por el que se crea más oportuno” en caso de “grandes dificultades” 2. Es decir, carta blanca.

El primer problema que debió encarar el nuevo director fue la actitud a tomar ante el fortalecido Bloque Federal o Sistema de los Pueblos Libres, que reunió su propio Congreso -el Congreso de Oriente- en junio de 1815 en Entre Ríos, para debatir su participación en el Congreso de Tucumán. Al mismo concurrieron seis provincias: Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental. El Directorio lo desconoció y ofreció a la Banda Oriental su independencia, lo que fue rechazado por Artigas. Así, de entrada, quedaron fuera del Congreso cinco provincias (Córdoba eligió sus representantes y batalló contra la política del Directorio). Lo mismo ocurrió con Paraguay, ni siquiera convocada.

El Directorio planificó cuidadosamente la obtención de una “mayoría automática”. Se aseguró, además de la representación de Buenos Aires, emigrados que actuarían en nombre de las provincias alto peruanas ocupadas por los realistas, afines e incondicionales al Directorio. Dirigentes porteños se hicieron elegir diputados, como Pueyrredón por San Luis. Las únicas delegaciones independientes fueron: por un lado, la de Mendoza y San Juan, orientadas por San Martín, cuyo propósito era presionar por la declaración de la Independencia inmediata para dar cobertura legal y política a la proyectada invasión a Chile con el Ejército de los Andes. Por otro, la de Salta, orientada por Güemes, y la de Córdoba. Más allá de esta composición mayoritariamente trucha, ¿cuál era la calidad política de los congresales? Por el Alto Perú no venía Juana Azurduy ni uno solo de los protagonistas de la guerra de guerrillas, una característica del conjunto. Es nada menos que Bartolomé Mitre el que reconoce este hecho: “con raras excepciones sus nombres eran desconocidos a la Nación, poca o ninguna parte habían tomado en el movimiento general de la revolución” 3 .

Con la mayoría asegurada, el partido del Directorio encaró su desafío más audaz. Pactó con la Corte portuguesa, radicada en Río de Janeiro, la invasión consensuada de la Banda Oriental, para “acabar con el peligro anarquista representado por Artigas”, y lo hizo aprobar en sesiones secretas del Congreso. Este envió instrucciones “reservadas” y “reservadísimas” a los representantes ante la Corte de Río, Manuel García y Herrera, para que negociaran las condiciones de la invasión, incluyendo los previsibles reclamos y quejas que emitiría el gobierno desde Buenos Aires para guardar las apariencias. Los rechazos de las delegaciones de Salta y Córdoba fueron silenciados mediante la norma del “sigilo” que prohibía dar a conocer lo tratado en las sesiones secretas, lo que terminó con la persecución a dichas delegaciones y su abandono del Congreso.

La declaración de la Independencia

Belgrano, junto a Sarratea y Rivadavia, había viajado durante 1815 por Europa buscando el reconocimiento de las potencias europeas. Volvió a fines de 1815 sin haber logrado gran cosa y con la convicción, que transmitió al Directorio y luego al Congreso en sesión secreta el 6 de julio de 1816, que la revolución americana estaba completamente desprestigiada en Europa “por su declinación en el desorden y la anarquía”. Su conclusión era que había que “monarquizarlo todo”. Su propuesta era declarar la independencia y ponerse a tono con el nuevo espíritu europeo nombrando un rey inca enlazado con la corona portuguesa. Para Belgrano el “…rey (portugués) Don Juan era sumamente pacífico y enemigo de conquista…”.

Los crecientes rumores de la conspiración con los portugueses obligaron a acelerar los tiempos. El 9 de julio se declaró solemnemente la Independencia. Pero… lo votado ese día sólo se refería a España, por lo que la agitación política se acentuó ante la fundada presunción de que había un arreglo con los portugueses.

Recién diez días más tarde, en la sesión secreta del ’19, se agregó que la emancipación se declaraba respecto a “toda otra dominación extranjera”. Medrano tuvo que reconocer “que de este modo se sofocaría el rumor esparcido por ciertos hombres malignos, de que el director, Belgrano y algunos individuos del Soberano Congreso, alimentaban ideas de entregar el país a los portugueses”.

 Los acuerdos con Río siguieron adelante -el 7 de julio de 1816 las tropas portuguesas habían ingresado al territorio de la Banda Oriental. El 1º de agosto, el Congreso emitió un Manifiesto que define claramente los objetivos del partido directorial: “…el estado revolucionario no puede ser el estado permanente de la sociedad: un estado semejante declinaría luego en división y anarquía, y terminaría en disolución (…) Decreto: fin a la revolución, principio al orden…”.

Balance

El propósito conservador y antinacional del Congreso fue indudable. Este juicio histórico pone en cuestión las verdaderas circunstancias en las que fue gestada esta “nueva y gloriosa nación”.

1. Ver “Las Provincias Unidas, antes del Congreso”, de los mismos autores, en P.O. N° 1.416.
2. “Convocatoria al Congreso”, artículo XI, Archivo de la Nación.
3. Mitre, Bartolomé: Historia de Belgrano…, vol. VII, Biblioteca del Suboficial, Buenos Aires, 1940.

Christian Rath y Andrés Roldán


http://www.po.org.ar/prensaObrera/1416/aniversarios/las-provincias-unidas-antes-del-congreso
http://www.po.org.ar/prensaObrera/1417/aniversarios/la-independencia-para-poner-fin-a-la-revolucion